Norte de Santander aparece teñido de rojo en un mapa elaborado por la Universidad del Rosario sobre el reclutamiento forzado de menores de edad por parte de los grupos armados ilegales que recrudecieron la escalada violenta en el país.
Los resultados de la investigación que desarrolló el Observatorio de Crimen Organizado de ese centro de estudios superiores se conocieron justo en el Día Internacional contra el Reclutamiento Forzado de Niños, Niñas y Adolescentes.
Estar de rojo junto con Arauca, Nariño y Cauca, equivale a indicar que el departamento se encuentra en una situación de riesgo para la ocurrencia de este atroz delito de convertir, a las malas, a los niños y niñas en ‘combatientes’ de un conflicto del que ellos no tienen culpa alguna, pero que sí los expone a graves peligros.
Resulta incomprensible que hechos como estos se ventilen fuertemente y generen que algunos hasta se rasguen las vestiduras en la fecha en que se conmemora este día también conocido como el de las ‘manos rojas’.
Dentro de pocas semanas la misma dinámica de un mundo que no para, no nos permitirá recordar que por ejemplo en Norte de Santander -como lo señala la Universidad del Rosario-entre 2017 y 2020 ocurrieron 37 casos de esa naturaleza.
El análisis muestra que la guerrilla del Eln en ese lapso incorporó a la fuerza a su organización a ocho menores de edad en el departamento, en tanto que no debemos de olvidar que por hechos como esos la Defensoría del Pueblo ha emitido 46 alertas tempranas en Antioquia, Cauca, Chocó, Nariño y Norte de Santander.
Un asunto recurrente en todo lo que sucede en torno al conflicto armado, es lo también advertido por la Universidad del Rosario es que las tendencias del reclutamiento de menores están ligadas a las nuevas dinámicas territoriales del conflicto, luego del acuerdo con las Farc.
Y así como son diversas las maneras usadas por las disidencias, las bacrim y la guerrilla para atrapar en sus redes del reclutamiento a sus víctimas, el análisis del Observatorio de Crimen Organizado trae consigo una advertencia que debe preocupar a todos.
“Nuestras investigaciones muestran que hay más casos de reclutamiento en municipios con presencia de facciones disidentes de las Farc”, precisa el análisis que -sin decirlo- apunta hacia regiones como el Catatumbo donde hay una fuerte presencia de la disidencia que ha perpetrado atentados hasta en Cúcuta.
Sin demeritar las acciones preventivas lanzadas por las autoridades, sin duda alguna el subregistro puede estar ocultando que el problema es de mayores dimensiones, como lo admitió la Defensoría del Pueblo al recordar que este crimen contra la niñez no se denuncia por el temor de las familias a ser objeto de represalias.
El Derecho Internacional Humanitario (DIH) en el aparte relacionado con los niños, precisa que los “grupos armados no estatales no deben, en ninguna circunstancia, reclutar o utilizar en las hostilidades a menores de 18 años”, como ha ocurrido en Colombia. No se debe de olvidar por ejemplo, que la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), investiga a los máximos líderes de las desmovilizadas Farc, porque enrolaron en sus frentes guerrilleros a más de 19.000 menores de edad en el país, a lo largo de 50 años.
Estamos ante una rueda sin fin que debe de ser detenida porque el presente de la niñez y de los jóvenes no debe de ser el de las armas o la criminalidad, sino el de las aulas y el conocimiento, y de esta manera levantar el verdadero dique que contenga esa guerra absurda entre hermanos.
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