En esta temporada, en donde la agenda electoral cruza todos los escenarios, muchas son las expectativas que los habitantes de Norte de Santander tienen en relación con las propuestas concretas de las fórmulas que aspiran a llegar a la Presidencia y Vicepresidencia de la República.
A medida que nos acercamos a la primera vuelta presidencial, los potenciales electores en regiones como la nuestra buscan conocer los planteamientos concretos que los aspirantes incluirán en su programa para un eventual gobierno en el evento de resultar electos.
Para los nortesantandereanos resulta de la mayor importancia que los presidenciables destapen las cartas sobre lo que tienen planeado y cómo tienen previsto hacerlo para llevarles soluciones a las diversas crisis que afectan a la región.
Hay unos ejes centrales sobre los cuales la ciudadanía quiere tener la mejor y más profunda información sobre lo que tienen preparadas las campañas con los equipos de asesores para las particulares cuestiones del departamento, como son el Catatumbo y la frontera con Venezuela.
Si nos detenemos en ambos, advertimos que no podrán tratarse como algo aislado, coyuntural o desconectado, sino dentro de una gran estrategia, teniendo en cuenta que es hasta la soberanía nacional la que se encuentra en riesgo.
El Catatumbo, debemos recordarlo, es hoy uno de los sectores representativos en los problemas de orden público, cultivos ilícitos y de narcotráfico, cargando sobre sí un violento caldo de cultivo que ha llevado a la urbanización del conflicto armado en ciudades como Cúcuta y el área metropolitana.
Pero, además, el Catatumbo se transformó en el sitio donde ha quedado sepultada la política de ‘Paz Total’ con aquella guerra del Ejército de Liberación Nacional y la disidencia de las Farc, en donde han demostrado su poderío expansionista, de reclutamiento y de armamento.
Esta subregión del departamento requiere también unas acciones de carácter urgente en materia de conectividad, desarrollo económico, erradicación y sustitución de cultivos ilegales.
Y la cuestión fronteriza es igualmente un asunto de alta valía para el departamento y el país, porque en el caso de la venezolana es requerido enfrentar asuntos relativos a la criminalidad transnacional, el tráfico de cocaína y de armas, el contrabando y la trata de personas.
Pero es por demás requerido saber qué planean hacer los aspirantes a llegar a la Casa de Nariño sobre las relaciones bilaterales con Venezuela, el comercio entre ambos países, el proyecto de la zona binacional y la conurbación en la zona que conecta a los dos países y que es considerada como la región de frontera más viva de América Latina.
En todos esos puntos se necesitan acciones puntuales desde el Gobierno nacional con un procedimiento de carácter diferencial, porque la región, con sus características muy especiales, debe tener desde Bogotá unos planes muy concretos, especiales, contundentes, que se conviertan en un proceso eficiente para la región y sus habitantes.
El Catatumbo y la frontera necesitan que su desarrollo también se vea reflejado en el crecimiento de las condiciones socio-económicas de sus habitantes y de esa manera abrir una nueva ruta para hacerle frente a la violencia mediante la solución de las necesidades básicas insatisfechas.
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