Debates como los recientemente hechos por la alianza Canal Uno, La Opinión y Acento, constituyen un foro primordial para que los colombianos en general y los potenciales electores en particular se hagan una idea de las propuestas de país que tienen previsto desarrollar los candidatos presidenciales.
Que los medios de información sirvan para que las audiencias en las diversas plataformas escuchen a los aspirantes hace parte de un ejercicio directamente vinculado con la democracia.
Esto apunta hacia algo muy importante, como lo es el voto informado, que les permite a las personas llegar a las urnas con todos los argumentos necesarios para cumplir su deber en favor de quien se acerca o coincide con las propuestas que permitan sacar adelante al país.
Quienes han tomado la determinación de lanzarse al ruedo político para buscar convertirse en el próximo jefe de Estado en Colombia, es obvio que atiendan esta clase de escenarios desde los cuales la gente tiene la oportunidad de conocerlos más de cerca en cuanto a sus iniciativas.
Estos debates facilitan, como ocurrió en este encuentro desarrollado en Barranquilla, que un importante grupo de ellos habló sobre el salario mínimo vital, que no es un asunto del día sino de coyuntura puesto que es transversal a la economía, el empleo y la situación social del país.
Es que debatir las ideas abre ante la opinión un abanico de alternativas que permitirán al votantes contrastar, sopesar y evaluar a los aspirantes y sus exposiciones programáticas, que al final del día harán más saludables la democracia.
Además, genera algo igualmente esencial, como lo es la obtención de la información comparada y contrastada a la que tienen derecho los ciudadanos.
Lograrlo conllevará a que el sagrado derecho constitucional del voto libre no sea solamente marcar el tarjetón, depositarlo en la urna y esperar los resultados. Eso no debe ser así.
Entrar al colegio electoral debe ser algo de carácter ceremonial con una idea clara sobre lo que se va a hacer, teniendo presente la urgencia de un voto responsable por alguien que sea honesto, confiable, transparente y con capacidad para dirigir los destinos de 50 millones de colombianos, es decir, que además de todo, gobierne para todos sin distingos ni polarización.
Y aquí vienen algunos planteamientos. Si hablamos del libre derecho de ser elegido, es lógico y sería absolutamente irreal que ocurra lo contrario, que alguien que aspire a la investidura presidencial no se presente en estos ejercicios para la exposición directa, abierta y sin ediciones de sus planes para gobernar.
Son tantos las necesidades, los problemas pendientes e igualmente las expectativas desbordan a una ciudadanía que requiere la mayor cantidad de insumos informativos y contenidos deliberativos porque si eso no es así quedarán muchas zonas grises y cuestiones no suficientemente expuestas y concretadas.
Estar en un escenario dispuestos a plantear, exponer, divulgar, defenderse si se quiere y contradecir a sus oponentes, hace parte de la necesaria oxigenación y fortalecimiento de la democracia colombiana.
Luego así como la plaza pública o las reuniones cerradas son esenciales, los debates las rebosan por la oportunidad que se tiene de ser auscultado por miles de colombianos.
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