En Facebook, al escribir pistolas traumáticas se abren posibilidades para comprar armas de ese tipo al igual que de fogueo, sin ninguna clase de restricción más allá del tiempo que tarde el envío de las mismas hasta la puerta de la casa, porque las facilidades son tantas, que se pueden pagar con tarjeta de crédito.
Además, desde esas páginas hay vínculos que envían a famosos sitios de venta por internet en donde por ejemplo las pistolas traumáticas, incluyendo doble proveedor, caja de munición por 50 cartuchos, cepillo para limpieza, manifiesto de importación y carné, se ofrecen con precios que fluctúan entre los $620.000 y los $700.000.
Y al quedar confirmado que hay absoluta libertad en dicho mercado en el que hasta rifan armas, en Colombia y en Cúcuta se ha desatado un debate en torno a su comercialización, porte y uso, donde unos las defienden a capa y espada y otros exigen controlarlas porque se están desbordando.
El más reciente caso que se volvió muy mediático fue el ocurrido en Cali durante las jornadas de protesta del paro nacional, cuando un hombre disparó contra los manifestantes con una pistola traumática, las mismas que han resultado siendo muy utilizadas ahora por la delincuencia.
Datos del Ministerio de Defensa señalan que el año pasado en el país las autoridades se incautaron de 1.286 armas de fogueo, traumáticas y neumáticas, que en la práctica representó un 7 por ciento más que en 2019.
Los citados decomisos se han producido porque de acuerdo con lo expuesto por esa cartera ministerial, todas fueron usadas por el hampa para cometer diferentes delitos en el país, como hurto, extorsión, lesiones personales y tráfico de estupefacientes.
En medio de esa mezcla de situaciones, el Gobierno Nacional se ha mostrado dispuesto a tener un marco regulatorio y restrictivo de las armas traumáticas de acuerdo con el borrador del decreto.
“Se restringa su uso, se tenga que tener un permiso especial y se cree un registro especial para los usos de estas armas traumáticas”, son los tres pilares mediante los cuales la norma en construcción buscará ponerle freno a este fenómeno, de acuerdo con lo señalado por el ministro de Defensa, Diego Molano.
Lo anterior se enmarca dentro del principio del uso de la fuerza y del monopolio de las armas en cabeza del Estado, muro legal contra el que se estrellan pedidos nacionales y locales de que se permita armar a la gente para su defensa.
Ahora, el concejal Jorge Acevedo invitó a las familias cucuteñas a comprar armas traumáticas para que las tengan en sus casas y se defiendan de la creciente ola de inseguridad que afecta a la ciudad.
¿Armar a la ciudadanía es la solución? ¿Correr a comprar ese tipo de armamento que ahora va a ser restringido y regulado es la salida?
Los expertos han hablado y dicho que es una “irresponsabilidad”, pero el autor de la sugerencia afirmó que “no es para matar a nadie pero si van a espantar a los ladrones porque esos tiros pegan bien duro”.
Resultados peores que la enfermedad pudiera acarrear este tipo de sugerencias, porque por ejemplo los asaltantes podrían llegar a considerar a sus víctimas como enemigos potenciales degenerando esto en más homicidios por ejemplo, al creer que todos van armados.
Además, en una región cruzada por el conflicto armado y todas sus implicaciones, esa posibilidad de portar una pistola, así sea traumática, va a degenerar en más violencia y en el agravamiento de la inseguridad, porque todo querría llegar a ser arreglado bajo la fuerza intimidatoria de las armas.
