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Editorial
Peligro evidente
Los gobernantes deben considerar que en esta temporada decembrina y de fin de año lo importante es la vida, la salud y la familia.  
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La opinión
La Opinión
Martes, 8 de Diciembre de 2020

El presidente Iván Duque, le echó llave a toda discusión relacionada con la posibilidad de  reabrir la frontera de Colombia con Venezuela, dejando en evidencia que por encima de proteger la economía está la conservación de la vida humana. A continuación   va la parte contundente que Duque le dijo a La Opinión sobre el debatido asunto.

-Entendemos la situación del comercio, entendemos las oportunidades, pero en este momento tenemos el 92% de las UCI de Cúcuta copadas y más del 90% en el departamento. Entonces, tomar esta decisión en el momento actual, es pensando en la protección de la vida y la salud, porque ningún nortesantandereano, estoy seguro, que prefiera sacrificar su vida para simplemente tomar una decisión en donde no tengamos un sustento técnico del impacto que esto pueda tener sobre el sistema hospitalario.

Pero así como el presidente habló bien claro, también resulta impactante lo dicho por el viceministro de Salud, Luis Alexander Moscoso, que al caminar por Cúcuta le pareció muy triste la desfachatez ciudadana de llevar mal puesto el tapabocas, de quitárselo para hablar y de no importarle las aglomeraciones ni las reuniones familias o de amigos, cuando son un riesgo para el  contagio  con coronavirus.

Ahora en la ciudad y el departamento se habilitaron los alumbrados navideños y no puede ser posible que se vaya a registrar un desbordamiento ciudadano que dispare los niveles de propagación de una pandemia que campea en la región.

¡Oigan! ¿Cuál es el afán de tener que salir en masa a las  calles a visitar esos alumbrados? Y también: ¿Cuál es la razón de irse al centro a aglomerarse a hacer compras? ¿Por qué motivo tienen que irse a congestionar los centros comerciales?

No se entiende la razón valedera para este tipo de comportamientos desafiantes y  como si nada estuviera pasando, cuando ya Cúcuta llegó a los 1.000 fallecidos por la COVID-19 y  el promedio diario de infectados está por encima del 200 en el departamento. Y lo que es peor y muchos de los habitantes de la región no se han detenido a analizarlo, es que son muchos los médicos, enfermeras y trabajadores de la salud que han perdido la vida al estar en la primera línea batallando contra el coronavirus.

¿Saben en la práctica qué significa eso? Sin eufemismos ni alarmismos podemos ir señalando que cuando la gente pida una consulta con especialistas o acuda a buscar atención de emergencia o de otra índole, comenzará a encontrar la ausencia de los profesionales que sucumbieron en esta tragedia.

Luego tanto la comunidad como los gobernantes deben considerar que en esta temporada decembrina y de fin de año lo importante es la vida, la salud y la familia, antes que los regalos, las cenas, la pólvora, las fiestas y el licor.

Este es un momento extraordinariamente peligroso para la existencia misma de la humanidad y si las personas no dan algo de sí para ayudar a que la situación coyuntural mejore, lo que ocurrirá será un desastre, en toda la extensión de la palabra.

Hay que hacerle caso a lo que dijo el viceministro: “no estamos en un momento para fiestas y reuniones” y atender esto que afirmó Duque: “estamos en medio de una pandemia y en Venezuela no hay ningún control epidemiológico, mi deber es proteger a los habitantes de Colombia (...) abrir la frontera en estos momentos no es una decisión responsable ni prudente”.

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