Anoche aparecieron una resolución del Ministerio del Interior y otra de Migración Colombia que señalan la apertura gradual de la frontera de Colombia con Venezuela, y que en nuestro caso ha estado cerrada desde el 14 de marzo de 2020 por razones de la pandemia.
Dichos documentos les pueden haber devuelto la sonrisa que se alcanzó a desdibujar y a convertirse en mueca de decepción para muchos, cuando a finales de mayo se emitió el Decreto 580 que anunciaba la permanencia del candado en los puentes internacionales hasta septiembre próximo.
Uno de los que había quedado sorprendido era el gobernador de Norte de Santander, Silvano Serrano, quien llevó la voz cantante de que la frontera de Colombia con Venezuela se iba a reabrir al paso de peatones, ayer. Después palidecer porque eso no pasaría, ahora está esperanzado en que esto ocurra hoy 2 de junio como lo anuncian los actos administrativos mencionados.
Como se han presentado tantas interpretaciones y anuncios contradictorios y se han emitido también documentos oficiales en uno y otro sentido, ya algunos en Norte de Santander adoptaron la posición de Santo Tomás, de hasta no ver no creer, y otros prefirieron esperar a que los acontecimientos se desarrollen.
En ese sentido, la región mantiene la esperanza planteada por Serrano, de que abrir los puentes La Unión, Francisco de Paula Santander y Simón Bolívar se avizora como ‘un gran logro para reactivar esta economía tan golpeada por todo el tema de la COVID-19 y ahora por los paros’.
Desde marzo del año pasado el gobierno del presidente Iván Duque determinó que los puestos fronterizos habituales quedaban con candado por razones sanitarias, mientras que del lado venezolano no está permitida la entrada ni salida de personas o de mercancías desde el 22 de febrero de 2019, completándose ya más de 27 meses.
Como ahora parece estar más cerca la confirmación de la anhelada reapertura, se prevé que se levante el cordón de vallas blancas de Migración Colombia en los puentes que llevan a San Antonio, Ureña y Boca de Grita.
Habrá de esperarse cómo se activará la operatividad para lo que está señalado en el artículo segundo de la resolución de Migración Colombia: “Para los nacionales venezolanos residentes en la frontera que requieran ingresar y salir del territorio colombiano dentro de un proceso de control fronterizo pendular, deberán presentar su Tarjeta de Movilidad Fronteriza. Su ingreso se hará de acuerdo con el último dígito de la cédula venezolana”.
Una vez quede consolidada la apertura gradual, hay aspectos urgentes en los que se debe de trabajar de manera urgente.
La experiencia muestra que al no haber relaciones entre Colombia y Venezuela y ni siquiera existir un tercer país amigo o un mecanismo internacional que les permita un diálogo mínimo, las decisiones no serán ni fáciles ni siempre favorables a una región tan golpeada por la crisis como la nuestra.
Este ‘limbo’ en que nos encontramos, nos está probando la urgencia de que el Táchira y Norte de Santander les pidan a Bogotá y Caracas una especie de tregua en esa conflictividad entre hermanos y definan una agenda mínima con el respaldo de garantes internacionales para que los pueblos no sigan padeciendo por las abismales e irreconciliables posiciones y por las denuncias que de lado y lado se producen, en especial desde el punto de vista de la criminalidad.
Además, hay que seguir luchando porque la frontera colombo-venezolana sea el sitio ideal para la conjugación del desarrollo binacional y no como lo es ahora, en foco de disputa de bandas y guerrillas por la economía ilegal que ahí campea.
