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Editorial
Nuestras buenas noticias
El aparato productivo parece estancado, pese a los ofrecimientos gubernamentales de que los apoyará y estimulará.
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La opinión
La Opinión
Sábado, 29 de Junio de 2019

Acostumbrados a registrar el desdén centralista, que se traduce en abandono a nuestra suerte, los nortesantandereanos poco dados nos hemos vuelto a reparar en las buenas noticias que se registran de vez en cuando y que se deben a nuestras propias iniciativa y actividad.

Cuando esas cosas positivas ocurren, no nos las creemos, quizás porque, por razón de que ni siquiera nos tienen en cuenta, los gobiernos nos han acostumbrado a vivir en un ambiente de negacionismo permanente que nos lleva a no creer en que también somos capaces de hacer lo que otros hacen.

Por estos días, se supo oficialmente —lo dijo el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane)— que en 2018, la economía de Norte de Santander alcanzó un crecimiento de 3.1 por ciento, y que fue el séptimo departamento entre todos los que registraron avances. Solo que, en este caso, tuvimos, incluso, unas cifras que superaron el promedio nacional del Producto Interno Bruto (Pib), que fue de 2.6 por ciento.

Según esto, frente a 2017, el crecimiento de Norte de Santander permitió que su Pib pasara de 14,3 billones de pesos a 15 billones (unos 700.000 millones más). En ese año, el Pib departamental, según el Dane, decreció: fue de -07 por ciento, lo que indica que hubo un salto muy significativo durante el año pasado.

Según el Dane, los resultados demuestran que solo dos de los ocho sectores tuvieron un comportamiento negativo e inferior al alcanzado en 2017: explotación de minas y canteras (-12,9 %), e información y comunicaciones (-7,1 %).

Además del sector construcción, que tuvo un crecimiento de 11,6 % y un PIB de $1,4 billones, las actividades de administración pública y las financieras y de seguros fueron de las que más aportaron.

La industria manufacturera, que desde 2012 en la región ha tenido uno de los más bajos resultados, empieza a levantar sus estadísticas con el 0,6 % que obtuvo en 2018. En 2017 la tasa de crecimiento se ubicó en -2,9 %.

La evolución de la agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca sorprende entre las tasas de crecimiento, a pesar de crisis como las del sector arrocero y cafetero que se presentaron el año pasado. En 2018, el aporte de esta actividad al PIB departamental fue de 4,4 %, mientras que en 2017 fue de 3,8 por ciento y en 2016 de -2 por ciento.

Los resultados son, innegable, una buena noticia para Norte de Santander, en especial en momentos en los que, por razón de las circunstancias externas, todo el aparato productivo parece estancado, pese a los ofrecimientos gubernamentales de que los apoyará y estimulará.

Es de esperar que estos resultados no sean meramente coyunturales, sino que se mantengan en el tiempo, porque será necesario que el departamento esté en mejores condiciones económicas y financieras para cuando la situación venezolana se revierta. Para entonces, toda la economía de Norte de Santander deberá estar lista para liderar el apoyo colombiano al vecino país.

El ingreso per cápita del departamento fue de 10,8 millones de pesos y está muy por debajo del nacional que fue de19,6 millones de pesos. 

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