Ahora que los asuntos medioambientales y verdes parecen haber entrado de lleno en la vida diaria, resulta importante que las decisiones que se tomen para el cuidado del aire, de la movilidad y de las energías limpias, no se tomen unilateralmente amparadas en estudios sino que como asuntos de ciudad, pues tengan la plena discusión y análisis público.
Nos referimos a todo lo que comienza a plantearse desde lado y lado sobre el pico y placa, el cual ahora en Cúcuta se buscará que sea ‘amigable con el planeta’, como lo diera a conocer el secretario de Tránsito Municipal.
Es lógico que en el reordenamiento de esa carga caótica que hoy circula por la calles de la ciudad, se tengan que adoptar determinaciones que ayuden a que usted cuando vaya en carro o en moto, así como en alguno de los 8.456 taxis o dentro de una de las 1.400 busetas, no tenga que pasar ‘una eternidad’ en ellos, por los trancones en las horas pico, que hoy ya ocurren a cualquier momento.
En una ciudad amigable con el ciudadano que paga sus impuestos (directos e indirectos) es igualmente razonable que se le garantice un aire que al respirarlo no vaya a terminar enviándolo al hospital o incapacitándolo o generándole graves enfermedades por la carga de contaminación.
Controlar el cada vez más creciente parque de motocicletas que aunque por su flexibilidad pareciera darle agilidad al tráfico, ha terminado convirtiéndose en un factor de riesgo, tanto por las infracciones frecuentes, como la accidentalidad y su comportamiento inadecuado.
Ocurre lo mismo con la habilitación de los espacios urbanos para que los diversos usuarios circulen por las calles y avenidas, con sus respectivas señalizaciones, pero con algo que es urgentemente que se adopte, como es la educación vial, porque aquí lo ‘normal’ es violar las normas de tránsito y arriesgar la vida.
Pero igualmente, las autoridades deben tener presente que en esta ciudad fronteriza y su área metropolitana es fundamental evaluar una estrategia como las que se hicieron para los ‘pimpineros’ en el sentido de no solo perseguir el mototaxismo y la piratería, sino generarles alternativas para que abandonen esas actividades.
Como todas las anteriores formulaciones tienen que ser parte de una gran política de tránsito y transporte, lo lógico es que la ciudadanía por lo menos tenga voz en esa gran estructuración que piensa hacerse por parte de la Alcaldía.
Es decir, que haya foros en el Concejo donde se discuta si habrá o no pico y placa, día extendido para todos los carros particulares, sin distingo de si las matrículas son extranjeras, de otras ciudades del país o de la región.
Que por ejemplo con el empresariado local se discuta todo aquello relacionado con el estacionamiento en el centro, la restricción más fuerte al ingreso de vehículos a las zonas comerciales, entre otros, y así tener mejores puntos de vista para la consolidación de las nuevas reglas que se irían a adoptar.
Y divulgar y analizar con la ciudadanía los resultados del estudio que por ejemplo se adelanta con Findeter para lo que sería el modelo de transporte público de pasajeros en la ciudad y sus elementos de movilidad complementarios.
Al oír que se habla de un pico y placa amigable con el planeta, se supone que las autoridades gubernamentales locales entonces trazarán acciones también sobre comenzar a inducir en la gente al uso de los carros eléctricos o híbridos, para ir reduciendo los consumos de hidrocarburos.
Es primordial la deliberación sobre los drásticos cambios que se supone acarreará el modelo de movilidad sostenible que se estructure.
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