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Editorial
Máxima responsabilidad
La pandemia se convirtió en la herramienta que ha obligado a las personas empiecen a modificar algunos comportamientos.  
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La opinión
La Opinión
Jueves, 1 de Octubre de 2020

Cuando de un día para otro de nuevo se advirtió la aceleración en la propagación del coronavirus en Norte de Santander, al registrar ayer 228 nuevos contagiados para un total de 16.020, fue aprobado en Cúcuta el plan piloto para la apertura de bares y el consumo de bebidas alcohólicas en los mismos.

Ojalá que prime la máxima responsabilidad ciudadana frente a una pandemia que no se ha ido y que hasta ayer en Colombia les había causado la muerte a 26.196 personas, cifra que en el departamento ya sobrepasó los 900.

Y decimos que es fundamental que se logre concretar ese comportamiento adecuado en los negocios nocturnos, porque si vemos que en otras actividades la gente no toma en serio las medidas de bioseguridad,  asaltan las dudas de cómo se hará con quienes ya estén con unas copas de más.

Lógicamente que la recuperación económica local es fundamental y que revivir los empleos que habían quedado en el congelador debido a la pandemia, también es de gran importancia, pero habrá que hacer un esfuerzo mayúsculo para que en estos lugares de diversión los clientes acaten las órdenes mientras toman licor.

La rigurosidad de las acciones de control por parte de las autoridades municipales y que la ciudadanía ejerza veeduría, porque el mismo presidente de Asobares, Eduardo Quintero, hizo esta observación: “A veces, cuando la gente toma licor, no tiene conciencia y es ahí cuando se empiezan a irrespetar las medidas. Por eso, es fundamental que los establecimientos cuenten con todos los protocolos que evitan que esto se convierta en un problema”.

Y ahora que está entre nosotros el contagioso virus, es el momento de caer en cuenta que no usar el tapabocas o ir a beber a un bar y no guardar la distancia entre mesas e incumplir las medidas preventivas, acarrea graves consecuencias, bien sea para la salud del infractor o de sus familiares o amigos.

Luego entender que nada es igual a lo que ocurría hasta mediados de marzo de este año y que la nueva normalidad pasa por una reconfiguración de los comportamientos individuales y por el real respeto a los demás, será vital.

Y mirando como dicen los especialistas el lado amable de esta adversidad que agobia a la humanidad, la pandemia se convirtió en la herramienta que ha obligado, poco a poco, a que las personas empiecen a modificar algunos comportamientos y que el aspecto de una ciudadanía comprometida con la tierra en que habita, esté en el orden del día.

Entonces, seamos responsables cuando de salir a disfrutar de unas copas se trate. No hay necesidad de embriagarse, sino recordar que divertirse no significa excederse en el comportamiento.

Lo importante es que esta prueba piloto que regirá hasta el primero de noviembre se cumpla a cabalidad por parte de los establecimientos nocturnos participantes, pero por sobre todo, de los clientes que luego de la fatigosa cuarenta quieren volverse a encontrar con sus amistades, pero con responsabilidad, porque de lo contrario el resultado puede llegar a ser doloroso.

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