Cosas muy sencillas son las que esperan los cucuteños para este 2022. No son cuestiones rebuscadas ni nada por el estilo, puesto que se trata de aspectos que tienen que ver con la vida diaria como ciudadanos de esta importante capital fronteriza.
Uno de los retos para la Alcaldía, la Policía, el Ejército y el Gobierno Nacional es devolverles la seguridad a los 711.715 residentes en este valle de doña Juana Rangel. Es algo tan simple como pedir que uno salga en la mañana al trabajo o al estudio y en la noche pueda retornar a salvo a casa, y que esto deje de ser una peligrosa aventura.
La compleja situación tuvo un reciente refuerzo estadístico, cuando a comienzos de noviembre de 2021 el DANE publicó los resultados de la encuesta de Convivencia y Seguridad Ciudadana, en donde la capital de Norte de Santander se situó con el 73,5% como la segunda ciudad con la percepción de inseguridad más alta, después de Bogotá.
Trágicos hechos como el del celador asesinado por un homicida -que también murió en el intercambio de disparos- y que andaba suelto por vencimiento de términos, las pandillas de atracadores motorizados, el terrorismo, la fuga de presos de las estaciones y CAI de la Policía, los robos de motos, carros y celulares, entre otros, generan un desestabilizador ambiente para la ciudadanía cucuteña que reclama y exige acciones y resultados operativamente hablando.
Y, lógicamente hay que cumplir, fortalecer e impulsar de manera urgente por lo menos tres de los otros pedidos ciudadanos al Estado colombiano.
Ahí se encuentran la generación de empleo y definitivamente cambiar el modelo adoptado frente a Venezuela desde el campo de las relaciones diplomáticas y comerciales, cuyo efecto sobre el mejoramiento de la seguridad y en la creación de más puestos de trabajo, es evidentemente trascendental.
En el trimestre móvil septiembre-noviembre de 2021, la tasa de desocupación en el área metropolitana de Cúcuta fue de 16,3%, y aunque aparece ubicada en el sexto lugar nacional, es una cuestión que a cientos de hogares cucuteños les preocupa.
Aunque, ya no estar entre los cinco primeros es un buen síntoma de recuperación, lo cierto es que debe hacerse mucho más con una agresiva política de empleo que implica el fortalecimiento del tejido empresarial, puesto que así se cerrarían varias brechas y se enfrentan asuntos paralelos como la pobreza extrema, por ejemplo.
Algo también determinante es que esas EPS que no funcionan adecuadamente, sean liquidadas, pero algo que no debe dejarse sin solución es que el Gobierno les pague lo que les debe a los hospitales y adopte una estrategia laboral alejada de la moda de llamarles héroes a los médicos, enfermeras y demás trabajadores de la salud, pero a quienes a la hora de la verdad los dejan meses y meses sin salarios.
Y la misión ciudadana en este 2022, que es un año electoral, es ir a las urnas con plena responsabilidad, sin caer en la tentación de vender el voto por $50.000, un pastel o un almuerzo, y después quedarse lamentando durante cuatro años porque a quienes eligió no cumplieron las promesas.
Como dijimos al comienzo, no es nada tirado de los cabellos o que tenga que ser sacado de un cubilete de mago, porque se trata de cuestiones de puro sentido común en las que debe primar la voluntad política, la planeación con su adecuado componente de inversión y un indudable sentido social.
Hay que aprovechar al máximo estos 365 días. Manos a la obra porque el trabajo es arduo.
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