Según la ONU, con una pérdida del 35% a nivel mundial desde 1970, los humedales son nuestro ecosistema más amenazado, desapareciendo tres veces más rápido que los bosques. Entre las actividades humanas que provocan la pérdida de humedales están el drenaje y relleno de uso para agricultura y construcción, la contaminación, la pesca excesiva y la sobreexplotación de recursos, las especies invasoras y el cambio climático.
Lo anterior debemos tenerlo muy presente los habitantes de Norte de Santander que en su territorio alberga 439 de estas vitales áreas, que Naciones Unidas considera como un preciado tesoro para la humanidad, tal como se desprende de lo expuesto por el organismo multilateral.
Representan uno de los ecosistemas más valiosos de la Tierra, indispensables para los seres humanos y la naturaleza por su valor intrínseco y por los beneficios y servicios que proporcionan, incluidas sus contribuciones ambientales, climáticas, ecológicas, sociales, económicas, científicas, educativas, culturales, recreativas y estéticas al desarrollo sostenible y el bienestar de la humanidad, es lo expuesto por Naciones Unidas, al celebrarse el Día Mundial de la Humedales.
En medio de todo lo que escuchamos y leemos a diario sobre la amenaza global generada por el incontrolable deterioro de las condiciones del planeta, sobre la mesa fue puesto el pedido para que se invierta capital financiero, humano y político para evitar que los humedales del mundo desaparezcan y restaurar los que se han perdido.
Son 1.400 hectáreas en 30 municipios las que Corponor tiene identificadas en el departamento, con Tibú en el liderato, al contar con 156, seguido por los 30 de Cúcuta, en Chitagá, 44; en Ábrego, 24; en El Zulia, 23; en Arboledas y La Esperanza, 21 en cada uno. En zonas como Cáchira, hay 18; en Mutiscua, 10. Para los demás municipios el número varía entre uno y 4 humedales dentro de cada territorio.
Ajustándose a lo planteado por Naciones Unidas, la Corporación Autónoma Regional de la Frontera Nororiental dio a conocer un estudio sobre nuestros humedales, con muchas agradables sorpresas que confirman nuestra rica biodiversidad.
Todos estábamos convencidos que el chigüiro que era prácticamente un animal emblemático de los Llanos Orientales, resulta que en el humedal Los Cámbulos, en el corregimiento cucuteño de Aguaclara, también está presente, al lado de monos, ocelotes, babillas y variedad de aves.
Por tal razón, debe de haber un compromiso más allá de las buenas intenciones y de los discursos por parte de la sociedad, incluyendo desde la Alcaldía y Concejo hasta la ciudadanía en general para que dicha zona estratégica (que hace parte del 6% de la superficie terrestre identificada como humedal), no vaya a sucumbir, por la presión misma del crecimiento poblacional.
Además, es bueno que tengamos presente esta grave advertencia de la ONU: cuando se drenan y destruyen, los humedales se convierten en emisores de grandes cantidades de carbono.
Llegó el tiempo de dejar de ver equivocadamente a los humedales, como meros terrenos baldíos, y pasar a tenerlos como fuentes de vida, empleos, ingresos y servicios ecosistémicos esenciales, y respaldar a Corponor en los procesos de conservación.
Incluso, sería bueno que ese estudio detallado de Norte de Santander le fuera compartido a Naciones Unidas y se plantearan acciones de apoyo internacional con recursos económicos y asistencia, puesto que al ser parte de esas áreas tan importantes encajamos dentro de las acciones y políticas globales de impulsar a los gobiernos y a las comunidades para que valoren y prioricen los humedales.
