Suscríbete
Elecciones 2023 Elecciones 2023 mobile
Editorial
Los concejales
En teoría, los concejales tienen muchas funciones. En la práctica, al menos en el caso de Cúcuta, ellos las hacen muy limitadas.
Authored by
Image
La opinión
La Opinión
Jueves, 8 de Junio de 2017

Los concejales y el alcalde son la Junta Administrativa del Municipio, y sobre ellos recae toda la responsabilidad de lo que se haga o deje de hacer en lo tocante con el bienestar de los ciudadanos a los cuales, finalmente, se deben.

Para todos los efectos políticos, los concejales son empleados de los ciudadanos. Sus servidores. No sus jefes, como lo creen algunos de ellos, quienes ganan un buen salario mensual, sin que, en el caso de Cúcuta, por ejemplo, demuestren que se lo merecen. Con contadas excepciones.

En teoría, los concejales tienen muchas funciones. En la práctica, al menos en el caso de Cúcuta, ellos las hacen muy limitadas: aprobar a pupitrazos los proyectos del alcalde cuando están de acuerdo con él, o desaprobarlos, al menos mientras surgen argumentos más convincentes que la simple conveniencia municipal.

Hace pocos meses, quedó demostrado que durante un año solo hubo tres proyectos de acuerdo surgidos del Concejo, no de la Alcaldía. Y ninguno de ellos buscaba solucionar siquiera uno de los numerosos problemas de la ciudad.

Antes que garantizar la seguridad en las calles, entonces a un concejal se le ocurrió que era más importante crear en Cúcuta el 31 de mayo como el Día del no tabaco, iniciativa de la Organización Mundial de la Salud desde 1989.

Y otro consideró un gran aporte para la ciudad, crear el Día de acción de gracias el 7 de diciembre. Con ello, Cúcuta se convirtió, de acuerdo con su gestor, en la primera ciudad de Latinoamérica en celebrar esta fecha.

Este año, para no perder la costumbre, los concejales han presentado, de su propia cuenta, tres iniciativas: institucionalizar el Día de la memoria y la solidaridad con las víctimas del conflicto armado interno, institucionalizar el 19 de marzo como el Día del Artesano, e institucionalizar el Día de la donación de órganos.

No estaría mal, si no fuera porque esas celebraciones existen desde hace largo tiempo en Colombia y en el mundo. Así que, ¿en dónde está lo novedoso de estas iniciativas? ¿Qué problemas, de tantos que hay en Cúcuta, resuelven?

¿De qué sirven estos acuerdos para solucionar los problemas de inseguridad en los sectores periféricos (por si lo ignoran los concejales, a San Faustino no puede ir nadie sin que lo permitan las bandas criminales), o los de salud de los indigentes o de las prostitutas, o los problemas del espacio público, o de los asentamientos irregulares?

Hay escuelas arruinadas, barrios sin pavimentar, puestos de salud cerrados, niños abandonados; otros, durmiendo en las calles; ciudadanos que no pagan impuestos, ilegalidad rampante… ¿Será que todo esto al menos se resiente cuando se celebre el Día del artesano, por ejemplo?

La verdad, nos atrevemos a ponerlo en duda. Pero ganar hasta 10 millones 871 mil 979 pesos mensuales por inventar fechas ya inventadas, como único trabajo en todo un período de sesiones del Concejo Honorable, como lo bautizaron, es chocante. En serio.

Por si lo están pensando, no hay a quien atribuirle el 1 de enero como Día de Año Nuevo. Quizás a alguno de los concejales de Cúcuta se le dé por crearlo y a los demás por aprobarlo. No justificarían la millonada que ganan, pero pasarían a la historia.

Temas del Día