Por muy solemnes declaraciones que se hagan a diario y compromisos formales que se pacten en todos los ámbitos, la realidad es que no hay cambios en las condiciones de desigualdad y hasta de discriminación de que son víctimas las mujeres en Colombia y en el resto de América Latina. Seguimos igual o peor, aunque se reconozcan algunos tímidos avances.
La mortífera pandemia que estamos padeciendo desde hace casi dos años tuvo entre nuestras mujeres a muchísimas víctimas fatales y contagiadas. A pesar de que no se tienen todavía cifras concluyentes y definitivas sobre el impacto de los estragos en la población femenina, hemos conocido informes preocupantes y desalentadores de organizaciones como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), los ministerios de Trabajo de varios países y de organizaciones no gubernamentales.
Son el resultado de muchos años de trabajos e investigaciones por parte de expertos y estudiosos. Uno de esos estudios revela que en América Latina 118 millones de mujeres trabajadoras se encuentran en la informalidad. La pandemia, claro, agudizó esta situación de vulnerabilidad.
En esta devastadora calamidad, por ejemplo, se aumentó en forma significativa el trabajo no remunerado de las mujeres en Colombia. Nuestras mujeres dedican más del doble del tiempo que los hombres en actividades de trabajo no remunerado. Estas actividades incluyen servicio doméstico y de cuidado para otros hogares y para las comunidades y servicios prestados a través de instituciones sin fines de lucro que sirven a los hogares, según un foro de expertos reunido en Panamá.
La mujer dedica menos tiempo de su día a actividades laborales que le generan algún beneficio económico: 7 horas y 37 minutos diarios en promedio durante el último año. En el caso de los hombres ocurre todo lo contrario: ocupan 8 horas y 57 minutos diarios desempeñando trabajos que sí les representan algún beneficio económico, casi el triple del tiempo que dedican a actividades laborales no remuneradas.
Según indicadores y proyecciones del Foro Met Global Summit y del Instituto de la Mujer de Panamá, las mujeres trabajadoras tienen una sobrecarga laboral que para aliviarla hace falta “seguir reforzando estrategias que garanticen espacios de cuidado, que les permitan a ellas incorporarse de manera efectiva al progreso de desarrollo económico, muy especialmente para las informales.
Según la Cepal, el 46 por ciento de las mujeres en la región trabaja fuera de su casa frente al 69 por ciento de los hombres, y lo hace igualmente con una mayor tasa de informalidad, peores salarios y mayor temporalidad.
Según el indicador de carga global de trabajo, que “resume el tiempo dedicado por personas a actividades de trabajo en general”, en Colombia las mujeres laboran casi tres horas más que los hombres al día.
Las mujeres que hacen, tanto trabajo pago como no pago, tienen en promedio jornadas de trabajo de 13 horas y media al día. Los hombres, de 11 horas 40 minutos, según explicó el director del Dane, Juan Daniel Oviedo.
Además, la brecha de género en la carga total de trabajo, según los estudios e investigaciones del Dane, se amplió en 50 minutos diarios, que representan unas seis horas a la semana.
Los expertos consideran que la “brecha histórica” entre mujeres y hombres para acceder a educación, medio digital y trabajo se agudizó en forma considerable con la pandemia del coronavirus.
