Norte de Santander y Cúcuta con sus brazos abiertos a los venezolanos que escapan a la crisis económica y social de la vecina Nación, en un éxodo nunca antes visto en la región, fueron puestos de ejemplo por el procurador general, Fernando Carrillo Flórez, en un hecho plausible para exponer en el pedestal el sentido de humanidad y el sentimiento de hermandad desplegado por los habitantes de la zona frente a los inmigrantes.
Es muy estimulante escuchar al jefe del Ministerio Público destacar “la lección que le están dando esta ciudad y este departamento al resto de América Latina, donde se cierran puertas, donde se quieren vulnerar derechos de quienes están en la situación de ser migrante que es una de las condiciones más difíciles que tiene la humanidad”.
Esta ciudad fronteriza y los municipios metropolitanos, que es por donde confluye la mayor cantidad de personas que salen del territorio venezolano, fueron tomados como referente por el funcionario para la presentación del programa “Aquí cabemos todos. Colombia libre de xenofobia”, del que también hacen parte la USAID y la OIM.
Independientemente de que vaya dirigida a los candidatos a las elecciones regionales del 27 de octubre, lo cierto es que el país debe blindarse contra las prácticas de odio, estigmatización y rechazo contra quienes por razones como las ya conocidas deban dejar su patria para ir en búsqueda de mejores oportunidades para ellos y sus familias en territorios vecinos y desconocidos para ellos.
De lógica, tampoco significa permitir que haya acciones que desborden, por ejemplo, la inseguridad, punto de vista desde el cual las autoridades policiales y judiciales deben ser inflexibles en los castigos contra los extranjeros incursos en delitos en Colombia, específicamente venezolanos para este caso.
Y, además, sería importante un reforzamiento en las operaciones de identificación y verificación de antecedentes de las personas provenientes del otrora próspero país petrolero, para generar dos cosas muy importantes tanto para quienes decidieron dejarlo todo, como para los nacionales colombianos:
Garantizar el alcance de índices de seguridad ciudadana, tan necesario en estos tiempos, y evitar que la xenofobia comience a incubarse en el corazón de esta tierra que hasta el momento ya les ha dado albergue a 1,4 millones de venezolanos en razón al desbordamiento de los hechos delictivos perpetrados por algunos de los que decidieron migrar.
Entonces, la consolidación de estas estrategias es fundamental, porque ya nuestra sociedad no resistiría otro foco adicional de perturbación o conflictividad. Ya tenemos suficiente con la violencia, la pobreza, el desempleo y las desigualdades sociales como agregarle un enfrentamiento contra los hermanos venezolanos que al no encontrar solución a sus necesidades básicas, no tuvieron otra alternativa que partir, dejándolo todo.
Y en medio de esta discusión sobre un comportamiento que puede degenerar en ataques, linchamientos y disturbios, la Procuraduría General de la Nación volvió a indicar a Norte de Santander como un departamento a tener en cuenta en los planes antixenofóbicos.
La noticia es que es la región colombiana con la mayor participación de aspirantes a la Gobernación, alcaldías y concejos en asumir el compromiso de evitar el discurso en contra de los inmigrantes y de fortalecer el propósito de “Aquí cabemos todos”.
En respuesta a los que todavía tienen dudas sobre el impacto final de una oleada migratoria, el procurador Carrillo dejó en el ambiente el siguiente mensaje: “los países de acogida crecen social, económica y culturalmente, se enriquecen y sus sociedades ganan en diversidad y pluralismo”.
