Hace diez años ocurrió un bochornoso espectáculo dentro de la Universidad Francisco de Paula Santander cuando varias estudiantes quedaron semidesnudas al concursar por una boleta para el concierto de un famoso cantante vallenato.
En abril de 2023 se cumplirán 20 años de la desaparición, tortura y asesinato a manos de paramilitares de los estudiantes de la UFPS Edwin Ariel López Granados y Gerson Gallardo Niño.
Ahora, la jornada para elección del rector se ha visto empañada hasta por hechos violentos entre seguidores de las campañas, al igual que denuncias y reclamos para garantizar la transparencia del proceso.
Lo relatado nos debe conducir necesariamente a hacer un alto en el camino y redefinir el rumbo de nuestra Alma Mater, que en sus bodas de oro se vio envuelta en la desnudatón, a principios de este siglo fue impactada por el conflicto armado y hoy todavía no se sacude de la politiquería, ni del atornillamiento rectoral y mucho menos de la elección en cuerpo ajeno.
La universidad, que es la madre nutricia que alimenta de conocimiento a sus hijos, no tiene por qué ser el vagón de cola de los políticos, eso tiene que ser erradicado de centros del conocimiento como este.
Ser el laboratorio en el que los jóvenes junto con los profesores y los grupos de investigación desarrollen los proyectos que Norte de Santander y Cúcuta requieren, debe ser la tarea antes que andar mirándolo como botín electorero y menos económico.
Ejercer como el centro de pensamiento de la región es algo que todos esperan para delinear y exponer sugerencias al gobierno y a la sociedad, y no andar consolidando poderes internos, que llevan a actuar como si fueran los dueños y amos que hacen y deshacen con su feudo.
Esta madre nutricia también debería estar en este momento más preocupada por plantear si las carreras que hoy ofrece a la región son las necesarias, si hay que abrir otras o si ya es hora de replantear el rumbo con pensamiento de ciudad y región binacional.
Y si los políticos la quieren tanto, pues vayan y consigan y gestionen recursos, y ayúdenla a su fortalecimiento, pero no la usen como eslabón o trampolín para sus ambiciones, tratando de convertir la designación de rector en unas elecciones primarias para otros cargos en el poder local o regional.
Los padres de familia y la región esperan que los alumnos que se forman en licenciatura, ingenierías, arquitectura, comunicación social y en las demás carreras salgan siendo profesionales de alta calidad y no en unos pichones del politiquero de turno.
La universalización de la educación superior, gratuita y de calidad es un reto que también tiene la UFPS, lo cual requiere más presupuesto, infraestructura o planes de usar instalaciones de colegios que no funcionan de noche, pero que necesitarán más profesores para atender la demanda.
Pero no solo más, sino mejores educadores, lo cual implica persistir en vigorizar su formación, lo que es más nutritivo para alimentar académica e intelectualmente a los alumnos y alumnas con el fin de que jueguen un papel de liderazgo en la sociedad.
Y así como el alcalde habla de su proyecto Cúcuta 2050, el gobernador dice que la educación es la salida y el Gobierno Nacional habla de construir la sociedad del conocimiento ahí tienen a la Francisco de Paula Santander para que se cumpla lo que desde 1088 (hace 934 años) pregona la Universidad de Bolonia, en Italia, ser la madre cuidadora de los estudios.
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