La emblemática Avenida Cero bien merecido tiene ser rescatada de todos esos males que la afectan y que son reflejo de las complicaciones que padece Cúcuta en los órdenes de la seguridad, el espacio público, los habitantes de calle, las basuras y el ornato.
Ese eje vial que cruza de Sur a Norte la ciudad, es único en el mundo con dicha nomenclatura, siendo un elemento que se supone debería tener un mayor lustre por parte de la capital de Norte de Santander, al tener ese elemento que la destaca.
Desde hace treinta años surgió Corpocero, como entidad sin ánimo de lucro encargada de esta importante vía arteria cucuteña.
Al alcalde que se posesione el año entrante, junto con su gabinete, le corresponderá una inmensa tarea para que los peatones sean quienes disfruten de los andenes, que los separadores sean también espacios para el disfrute ciudadano, por ejemplo.
Y lo que es también urgente, que determine y ponga en marcha sin tardanza un programa de rescate, desintoxicación, recuperación, educación y de empleo para los habitantes de calle que en un importante porcentaje se encuentran en la Avenida 0, pero que también están desbordados en otras áreas de la ciudad.
Lógicamente, sin estigmatizarlos, porque ellos son producto de la drogadicción, la indigencia o faltas de oportunidades, pasando también algunos por enfermedades de carácter mental, pero de todas maneras son percibidos como un factor de inseguridad.
De ellos se aprovechan, por ejemplo, los microtraficantes de sustancias estupefacientes que los utilizan para el expendio, siendo esta otra razón que debe impulsar a la administración municipal entrante no perder tiempo sino a trazar la estrategia en ese campo para ponerla en marcha tan pronto se posesione.
Si analizamos con detenimiento, los males que se encuentran en la Cero, en su mayoría son los mismos que afectan al otro conjunto de vías principales de la capital nortesantandereana, que al igual que en el caso anterior, requieren acciones de urgencia para sofocarlos.
Indudablemente no se podrán aplicar las mismas ‘medicinas’ para todos en general, pero sí es importante que en ese sentido Planeación Municipal junto con las secretarías de Gobierno y de Infraestructura definan lo que se tiene que hacer para la recuperación de todos esos espacios, con el apoyo lógicamente de la Policía y de la misma ciudadanía, de los comerciantes y los empresarios.
Un hecho destacable es esa unión de esfuerzos entre organizaciones como Corpocero, la Asociación de Floristerías de Cúcuta, la Alcaldía, la Cámara de Comercio y el apoyo de la DIAN, para trabajar en procura de mejorar las condiciones de la Cero.
Sin duda que se debe respaldar todo lo que se haga por hacer de estas vías arterias unas zonas organizadas con el concurso de los ciudadanos para que poco a poco el civismo empiece a resaltar.
La cultura ciudadana juega en esta clase de acciones un papel central, puesto que de allí depende que pueda lograrse que no pululen las basuras o que no se permita la invasión de los andenes o que haya una permanente comunicación con las autoridades para que la tranquilidad vuelva a reinar en las calles.
Si no hay sentido de pertenencia y se piensa que por pagar los impuestos ya todo se tiene que mejorar como por arte de magia, la misión del ciudadano está fallando, porque él también tiene la obligación de hacer sus aportes para que ese estado de cosas logre cambiarse para beneficio de todos.