La ‘nueva realidad’ que a la fuerza nos impuso la pandemia del coronavirus llevó a acelerar muchos procesos como es el de la conectividad, todo por el teletrabajo, la educación en casa y la misma telemedicina, que salieron de la ciencia ficción para ser asunto de la cotidianidad.
Como era lógico nuestra conectividad a internet, al igual que sucede con la vialidad terrestre, ha registrado complicaciones para una atención adecuada al inusitado incremento de la demanda.
En recientes declaraciones a La Opinión, la ministra de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTic), Karen Abudinen, dio a conocer detalles interesantes sobre lo que se está haciendo para cerrar esa brecha digital que tenemos en Norte de Santander, frente a otras regiones del país.
Una vez la inversión de $103.000 millones logre elevar del 45 % al 70 % la conectividad en este departamento fronterizo, podremos estar hablando de que la situación será inmejorable en este campo, frente a lo que ocurre hoy en día y en épocas anteriores a la crisis sanitaria.
Escucharla decir que se han iniciado varios proyectos en el departamento entre los cuales figuran 98 antenas nuevas, de las cuales ya se han instalado 15 para tener más penetración y que se montaron 98 zonas digitales y que se van a conectar por 11 años 575 colegios, al tiempo que se han conectado más de 6.000 hogares subsidiados por el Gobierno Nacional, es llamativo, porque por aquí no se veía ese tipo de inversiones estatales.
Ahí debemos anotar que dichos recursos entonces han sido dirigidos a cortar uno de los tantos tentáculos de la desigualdad social, como es el de la imposibilidad de una buena y adecuada conexión digital, puesto que eso por ejemplo ayuda a la educación y a la ampliación del conocimiento.
Y la misma ministra reconoce que como en otros aspectos de las actividades diarias de los colombianos, el internet no es un lujo sino una necesidad y para el Gobierno Nacional ese proyecto tiene el significado de incidir positivamente en la vida de los habitantes del país, razón por la cual la meta es continuar acelerando la conectividad.
Interpretando lo expuesto, quedarán atrás esos ‘cuadros de precariedad’ en que los niños tienen que ir hasta un monte en búsqueda de señal en internet o de seguir recibiendo guías en papel porque en el establecimiento escolar donde se educan no hay internet o, porque sus padres no tienen como pagar ese servicio.
Sobre el último punto la ministra de las TIC habló de 6.000 hogares con internet subsidiado, pero de lógica que ese número en nuestro departamento deberá ser mucho más -en el corto plazo-teniendo en cuenta los problemas socioeconómicos, como en sus encuestas y datos lo indican el DANE y otras instituciones especializadas.
Pero lo importante es escuchar y ver que se avanza en la inversión en este frente que constituye sin duda una parte esencial para los jóvenes y adultos que desde sus computadores y teléfonos celulares tienen a la mano una herramienta que los lleva al mundo de la ciencia, el conocimiento, el entretenimiento, la comunicación, la investigación, el trabajo y el estudio.
En ese sentido, ojalá pronto se logre, como lo dijo la ministra, que los jóvenes de los grados 9, 10 y 11 “puedan tener conectividad, mediante una estrategia para llegar a esos jóvenes que requieren de nuestro apoyo a través de unas sim card que permitirán que por dos años tengan ese acceso”.
