Es mejor decirles congresistas a secas y no volver a llamarlos tampoco padres de patria, puesto que de ellos de ‘padres’ tienen muy poco, en el entendido de que serían quienes les deberían dar buen ejemplo a sus semejantes, en este caso a los colombianos que con sus impuestos les pagan sus salarios y prebendas, probablemente poco merecidas.
Otra vez decidieron darle la espalda a la realidad colombiana, donde por ejemplo 21 millones de personas tienen dificultad para comprar sus alimentos, negándose a trabajar más por el país que prometieron mejorar cuando se hicieron elegir.
Mientras que a la mayoría de personas las vacaciones por tiempo laborado no superan los 20 días, ellos tienen cuatro meses de descanso distribuidos así: salen el 16 de diciembre y regresan el 16 de marzo. Y otro del 20 de junio al 20 de julio.
En la práctica, los senadores y representantes a la Cámara solamente están en sus funciones legislativas ocho meses al año y por eso era que avanzaba con muchísimas complicaciones un proyecto de acto legislativo para reducirles la temporada a tres meses.
Sin embargo, en una maniobra de última hora -en que curiosamente figuran senadores a los que siempre se les ha escuchado hablar sobre la necesidad de cambiar las costumbres en el Legislativo- la iniciativa naufragó, dejando nuevamente en el imaginario popular la urgencia de renovar el Congreso de la República, asunto que ya sabemos que siempre termina en todo lo contrario, como se ha probado en las diferentes elecciones.
El otro mensaje que salió desde el Capitolio Nacional para los colombianos, es que ellos no quieren perder ni permitirán que se les quiten sus beneficios, así los mismos no se compadezcan con la realidad que hoy, a pocos días de la Navidad, registran miles de hogares donde solo hay hambre y desempleo o mientras en los territorios la inseguridad y la desigualdad social marca a sus pobladores.
Ahí en ese cuadro dramático encaja Norte de Santander, departamento que lamentablemente puso su cuota de congresistas que con su ausencia en la plenaria ayudaron a que el quórum no tuviera oxígeno y por lo tanto desfalleciera la posibilidad de que se dignaran a llegar a legislar desde el 16 de febrero.
En la lista que ha sido dada a conocer en redes sociales y en medios de comunicación y que no ha podido ser desmentida, tenemos a Milla Romero, del uribismo (pese a que el proyecto nació de un miembro del Centro Democrático como lo es Gabriel Santos), al conservador Juan Carlos García y Alberto Castilla del Polo Democrático. ¿Cuál será la excusa?
Pero igualmente es extraño que un opositor al gobierno del presidente Iván Duque, como el senador Gustavo Bolívar, o que el precandidato presidencial conservador David Barguil, y que Lido García, el cabeza de lista del Partido Liberal al Senado, Luis Fernando Velasco (que se fue para el Pacto Histórico) o hasta el mismo Rodrigo Lara, hayan actuado de esa manera, dejando la impresión entre el ciudadano de a pie que no hay concordancia entre lo que piensan, pregonan y hacen.
Por fortuna (¿será que sí?), en marzo de 2022 habrá elecciones de congresistas donde ojalá el electorado les cobre esa y otras salidas que han tenido, como por ejemplo negarse a reducir sus sueldos o legislar más a favor de los intereses de ciertos grupos y no para la mayoría de los colombianos.
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