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Editorial
Hay muchos a quienes dar
Esos venezolanos son seres humanos que requieren de la mano solidaria de todos, de la ayuda incondicional, de una mano que les brinde comida y salud. 
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Domingo, 2 de Junio de 2019

Ni siquiera cumplió el objetivo para el que, en medio de propaganda intensa, la trajeron en aviones militares espectaculares. La ayuda enviada por el Gobierno de Estados Unidos para los venezolanos —nunca se dijo que no alcanzaría sino para un increíblemente pequeño puñado de ellos—, corre el riesgo de que se pierda para siempre, en una ardiente bodega de la Dian junto al puente de Tienditas.

Esa ayuda, símbolo de un gran fracaso para los gobiernos de Estados Unidos, Colombia, Chile y otros que pretendieron ingresarla a la fuerza a Venezuela, deberá ser distribuida pronto, antes de que sea imposible utilizarla, si es cierto que, como dijeron en su momento, hay alimentos y medicinas que deben conservarse con las condiciones climáticas adecuadas.

Se habla de distribuir esa ayuda, en decisión que debería haberse tomado en los días posteriores al intento de llevarla a la fuerza, y por la que abogó el alcalde de Cúcuta, César Rojas. Hay muchos venezolanos en Cúcuta que necesitan de una ayuda como la que está en las bodegas de la Dian, así que entregársela sería buena acción.

En torno de esas decenas de cajas con medicamentos y alimentos hubo gran polémica, por razón del rótulo que Estados Unidos le puso, de ayuda humanitaria, algo que nunca lo fue, puesto que tenía una intención política clara: facilitarles el ingreso a personas que, con el pretexto de distribuirla, adelantarían ciertas acciones de carácter político. Por esa razón, ni Naciones Unidas ni la Cruz Roja Internacional avalaron la acción. Por el contrario, se opusieron a ella.

Los barrios más pobres de Cúcuta, aquellos que incluso están fuera de la ley, están llenos de familias venezolanas viviendo casi en la indigencia, necesitadas de cualquier ayuda. Si el requisito es que beneficie a venezolanos, pues en esos lugares hay muchos a quienes darles un apoyo. Si es permitido a otros, allí mismo viven, en las mismas condiciones, miles de colombianos, entre los que podrían seleccionar a quienes favorecer.

Sería repudiable si parte o todos esos productos se echaran a perder por no tomar una decisión a tiempo. Total, a Venezuela nada de eso llegará, porque allá el Gobierno de Nicolás Maduro no lo va a permitir nunca, a menos que intervenga la Cruz Roja, pero es muy probable que Estados Unidos se oponga. La política, en esta y otras situaciones, no es el mejor camino.

Ojalá esos productos se pudieran aumentar, para satisfacer las necesidades de tanta gente que cruza la frontera y se encuentra con una situación inesperada de miseria como la que trae, de insolidaridad, de hambre y enfermedad.

Hay agencias y organizaciones internacionales y locales que están haciendo grandes esfuerzos para contribuir a aliviarles la situación a esos inmigrantes, que deben quedarse acá, porque no tienen dinero para continuar su camino, como los demás, hacia el centro del país o hacia otros países.

Esos venezolanos son seres humanos que requieren de la mano solidaria de todos, de la ayuda incondicional, de una mano que les brinde comida y salud. Y en esas cajas hay algo de eso. Así que, ¿por qué no comenzar a repartir?

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