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Editorial
Hambre y desigualdad
Tristemente en Norte de Santander, hay hogares golpeados por el hambre y dentro de ellos niños desnutridos.
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Jueves, 28 de Octubre de 2021

Enlazar y contrastar los estudios estadísticos permiten llevar a conclusiones a veces no muy hala-güeñas, como  por ejemplo que Colombia es uno de los países más desiguales y que tristemente en Norte de Santander, hay hogares golpeados por el hambre y dentro de ellos niños desnutridos.

“¿Sabe qué es la desigualdad oculta y por qué afecta a las mujeres?”, preguntaba un titular de La Opinión en la página económica, mientras que se conoció el informe del Banco Mundial donde advierte  que la desigualdad de ingresos en Colombia es la más alta entre todos los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la segunda dentro de 18 países de América Latina.

Al ver la respuesta del DANE a esa inquietud, denota que en el mercado laboral colombiano hay una marcada brecha, puesto que por cada 10 hombres desempleados hay 18 mujeres en la misma condición.

Y acostumbrados a ver siempre a Cúcuta en los primeros lugares de desempleo, aquí la tasa de ocupación de las mujeres el del 40% mientras los hombres se quedan con el más alto porcentaje de los cada vez más escasos puestos disponibles.

Un elemento de la mayor preocupación, es el siguiente consignado en el informe ‘Hacia la construcción de sociedad equitativa en Colombia’, donde se afirma que los ingresos del 10% de la población más rica de Colombia son 11 veces mayores que los del 10% de los ciudadanos más pobres.

Lo anterior surgió porque el coeficiente Gini del ingreso del hogar, que funciona como una medida estándar de desigualdad, se situó en el pandémico 2020 en el 0,54, que en otros términos traduce la caída de 3,6 millones de colombianos en la pobreza.

Y al entrar en crudos detalles, lo expuesto por el Banco Mundial demuestra que la desigualdad impacta con más crudeza a las mujeres, los indios y los negros en nuestro país.  “Una mujer en Colombia tiene 1,7 veces más probabilidades de estar desempleada que un hombre. Un indígena colombiano recibe en promedio dos años menos de escolaridad que otros colombianos, y un afrocolombiano tiene el doble de probabilidad de vivir en un barrio pobre”, dice el análisis.

Al buscar los efectos que este dramático asunto ocasiona, entonces nos encontramos con  un Norte de Santander-por ejemplo-impactado por la desnutrición (madre de muchas enfermedades) producto evidentemente del hambre que la desigualdad trae debajo del brazo.

En lo corrido de este año, teniendo en cuenta las cifras oficiales, en el departamento se han detectado 546 casos de niños y niñas de la primera infancia con desnutrición aguda (de 0 a 5 años) con tres menores muertos.

Esperaría uno que así como hay consejos extraordinarios de seguridad cuando hay problemas de orden público, las instituciones encargadas de la protección de los niños y adolescentes y de las mismas autoridades económicas departamentales y municipales deberían estructurar un plan para erradicar la desnutrición, pero con acciones socioeconómicas y de fortalecimiento, y no de simple asistencialismo que luego se abandonan y el problema continúa y se empeora.

La lógica señala que hay que ponerle atención a las personas que contestan en esas encuestas y sondeos, tanto públicos como privados, que no están comiendo ya tres veces sino apenas dos o muy mal diariamente, porque ahí está flotando el peligro real del hambre y de ahí a futuras graves situaciones de salud pública.

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