Odebrecht, el OCAD-paz, los dineros de la salud, el PAE, megaobras que nunca terminan y las famosas maniobras para generar sobrecostos, exigir más financiación, los elefantes blancos y proyectos hospitalarios al borde del colapso financiero, aparecen entre las pruebas contundentes de como la corrupción ha hecho de las suyas en Colombia, con muy pocos castigos y resultados investigativos contundentes contra sus propiciadores.
Políticos a los cuales se les conoce más por la cantidad de denuncias y de demandas que muy pocas veces prosperan por hechos que atentan contra la moralidad pública y que rayan en el Código Penal, andan muy tranquilos en sus curules como congresistas y hasta ocupando dignidades que no concuerdan con los hechos por los que son señalados.
Transparencia Internacional dio a conocer el Índice de Percepción de la Corrupción, que mide este peligroso mal en 180 países y territorios, dejando entrever que son más las promesas y menos las acciones que realmente se llevan a cabo para combatirlo de una manera efectiva.
Al aterrizar este informe en América Latina se pone de manifiesto que la corrupción es un fenómeno especialmente visible y así lo comprueban las cifras sobre el comportamiento de cada uno de los países analizados por la entidad encargada de elaborar este escalafón mundial.
“La corrupción y el conflicto se retroalimentan y amenazan la paz duradera”, advirtió el informe de Transparencia Internacional que dejó entrever su preocupación por el acelerado incremento de este problema contra el que son muy pocas las medidas efectivas que se aplican en la lucha para salvar los recursos públicos, por ejemplo.
La falta de avances en la lucha contra la corrupción ha derivado en la región en un debilitamiento de las instituciones democráticas y en un aumento de la violencia y un avance del crimen organizado en las instituciones públicas, fue la notificación que entregó Luciana Torchuaro, asesora regional para América Latina de Transparencia Internacional.
Venezuela, con 14 puntos, es uno de los que encabeza el listado en la región donde también aparece Guatemala, con 24, (famoso por la reciente acción que emprendió contra el ministro de Defensa, Iván Velásquez, que en ese país encabezó un grupo anticorrupción), muestran lo que nos pasa en la región en esta materia.
Colombia marcó 39 puntos, en materia de situaciones corruptas, al lado de países como Argentina y Brasil con 38, Ecuador, Panamá y Perú que marcaron 36, al igual que El Salvador y República Dominicana 33, Bolivia y México 31 y Paraguay 28.
Como se advierte, nadie en esta zona del mundo escapa a las acciones de corruptela que depredan los presupuestos públicos, infectan los sistemas de contratación, evaden los controles y métodos de veeduría, hacen complot para quedarse con ciertos negocios y desde ahí favorecer sus intereses ilegales.
Desde 1995, el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional clasifica anualmente a 180 países y territorios en una escala de cero (muy corruptos) a cien (muy limpios) usando datos de fuentes como el Banco Mundial o empresas privadas de consultoría.
Ahora que estamos a las puertas de una nueva campaña para las elecciones regionales octubre, sería interesante que la comunidad les exija a los candidatos poner el tema de la corrupción en el centro de la deliberación y hacerlos que asuman compromisos reales de llegar a combatir sin cuartel este peligroso y depredador flagelo.
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