De nuevo está sobre el tapete el debate o pulso sobre el tema del fracking en Colombia, un asunto que genera muchas inquietudes, suspicacias y controversias por su tremendo impacto en la economía y el medioambiente. Tiene tantos defensores como opositores que exponen sus posiciones y argumentos con pasión y ardentía. En otras palabras, es un tema más de confrontación y polarización entre los colombianos.
En días pasados, en la Comisión Quinta de la Cámara de Representantes se desarrolló una audiencia pública, en la que el relator especial de Naciones Unidas sobre Medioambiente y Derechos Humanos, David Boyd, le pidió al Gobierno de Colombia prohibir en forma rotunda la práctica del fracking.
Boyd sostuvo que para hacer frente a la crisis climática global, Colombia debe buscar urgentemente un futuro bajo en carbono, sustituyendo los combustibles fósiles por energías renovables.
En la misma audiencia intervinieron delegados de varios países y organizaciones internacionales que igualmente se pronunciaron contra la práctica del fracking. El presidente del Comité Especial de la ONU para estos asuntos, Renato Zerbini, mencionó el hecho de que con esta técnica “son frecuentes los accidentes, filtraciones, fugas y derrames, afectando la cantidad, calidad y acceso al agua”.
Faltan dos audiencias en la misma Comisión Quinta para que los defensores y partidarios del fracking expongan sus razones y planteamientos. Todo esto hace parte del trámite del proyecto de ley presentado en la pasada legislatura por más de 30 congresistas que busca que el Gobierno lo prohíba. Al reanudarse las sesiones del Congreso, este proyecto está en la agenda legislativa para su discusión y trámite en primer debate.
Entretanto, en el Consejo de Estado hay varias demandas sin resolver sobre el tema, mientras el actual Gobierno mantiene en firme sus proyectos y pilotos para ponerlos en marcha.
En una de sus primeras acciones al asumir el poder, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, suspendió las nuevas perforaciones de hidrocarburos, es decir, la técnica del fracking, en terrenos federales y convocó a una cumbre climática para abril. La decisión no afectará los contratos ya existentes y que hGredó del gobierno Trump.
El nuevo gobierno estadounidense se comprometió además, a proteger el 30% de las tierras y aguas federales para 2030, con el fin de detener la pérdida de biodiversidad y buscará “convertir el cambio climático en una prioridad” de su política exterior y la seguridad nacional.
Estamos ante un asunto de la mayor importancia. Precisamente, se acaban de publicar los resultados de la mayor encuesta climática realizada por la agencia PNUD de la ONU en la que casi dos tercios de más de 1,2 millones de personas señalaron que el cambio climático es una emergencia global. Ellos, y la mitad de los encuestados que eran jóvenes menores de 18 años, quieren que los líderes de hoy aborden la crisis y protejan su futuro”,
Hay que estar, pues, muy pendientes de lo que ocurra en el Congreso con la ley sobre el fracking, y esperamos que los parlamentarios y voceros de las partes actúen con la responsabilidad y altura que las circunstancias exigen.
