La Policía y la Fiscalía se apuntaron a su favor un gran golpe contra el terrorismo al descubrir el entramado que se montó para el atentado con explosivos al aeropuerto Camilo Daza, ocurrido el 14 de diciembre de 2021.
En menos de 15 días, los miembros de la unidad antiterrorista de la Dijín e investigadores de la Fiscalía General de la Nación desplegaron una espectacular operación para detectar, rastrear y cazar a los autores del ataque en que murieron dos destacados integrantes de la Policía y un hombre que llevaba uno de los artefactos que estalló.
Frente a un hecho de tan dramáticas dimensiones, que apuntaba a la destrucción en plena pista de tres aeronaves utilizadas en la lucha contra el narcotráfico, la respuesta no podía ser inferior y en este sentido hay que resaltar la poderosa misión que se activó desde la inteligencia estatal.
Este complot planeado por la disidencia de las Farc, en el que la seguridad nacional estuvo en riesgo, recibió desde la Dijín y la Fiscalía la respuesta que esperaban los ciudadanos: resultados oportunos, capturas y armar todo el expediente probatorio muy bien fundamentado para evitar los riesgos de que todo se venga abajo.
Se advierte que el esfuerzo investigativo desplegado -en tan corto tiempo- por lo menos requirió un trabajo sin descanso las 24 horas para evitar que el paso de los días y las semanas pudiera jugar a favor de quienes ordenaron, organizaron y perpetraron el atentado.
Es de resaltar el despliegue tecnológico, las interceptaciones, la labor de sabuesos en la búsqueda de pistas, la ayuda obtenida con la recompensa de $100 millones a quien ofreciera información y la labor de filigrana para desmenuzar los detalles y armar la trama para definir el rol que jugaron quienes aparecen como presuntos responsables de este repudiable atentado.
A la Policía con su equipo de la Dijín especializado en lucha contra el terrorismo de la Dijín que estuvo apoyado por los miembros de la Sijín de Cúcuta que fueron los primeros en activar el rastreo, hay que ponerle una alta nota aprobatoria por este resultado que hoy lleva a tener en el banquillo a seis personas.
Y como lo dijera el ministro de Defensa, Diego Molano, los cucuteños y el país esperan que sus expertos diluciden la pregunta sobre el por qué la disidencia de las Farc que comanda Jhon Mechas no usó a sus explosivistas sino que contrató para poner las maletas-bomba a unos delincuentes de Medellín.
Igualmente resulta de alto mérito la labor desplegada por la Fiscalía que por intermedio de una fiscal de la Dirección Especializado contra las Organizaciones Criminales presentó abundante material de prueba y evidencia técnica como videos de cámaras de seguridad, testimonios, entre otros elementos, para indicar como los procesados viajaron desde la capital antioqueña hasta Cúcuta con la misión de ejecutar el atentado en la terminal aérea.
Por ejemplo, un resultado tangible ante la justicia, producto de la indudablemente extraordinaria labor investigativa, es que a los seis capturados una jueza de control de garantías les impuso medida de aseguramiento en centro carcelario, antes de proceder a ser llamados a juicio por la acción terrorista.
Cuando la institucionalidad encargada de la ley y el orden actúa de la manera en que se está haciendo para descubrir todo que ocurrió en este caso y llevar a sus responsables ante la justicia y profundizar para llevar dar con los autores intelectuales, en la gente queda la sensación de que no está sola y crece la percepción de que quien la hace la paga.
