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Editorial
Después no se quejen
Y para que los lamentos no los acompañen a lo largo de estos cuatro años, lo mejor es votar a conciencia.
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La opinión
La Opinión
Domingo, 13 de Marzo de 2022

Vender en unos $100.000 el voto, por aquello de la inflación, equivale a $2.000 mensuales, o sea, es una acción de venta de conciencia que ni siquiera servirá para calmar el hambre, pero en cambio sí alimentará al monstruo de la corrupción politiquera que no solucionará absolutamente nada en la región ni en el país.

Siempre se escucha por ahí: “esos políticos corruptos solamente llegan al Congreso de la República a llenarse los bolsillos”, pero ya es hora de mirarse al espejo y preguntar: ¿cuál es mi grado de responsabilidad para que eso ocurra?, debemos recordar que es el votante quien los lleva a las curules.

Después no se quejen. Y para que los lamentos no los acompañen a lo largo de estos cuatro años, lo mejor es votar a conciencia y con un voto informado, sin permitir constreñimientos de ninguna naturaleza, porque nada menos que se están eligiendo a quienes harán las leyes, ejercerán el control político y podrán reformar la Constitución.

Conocer a los aspirantes por sus hojas de vida, la forma de actuar frente a temas sensibles para la vida nacional y regional, saber si hacen parte de castas y si están en cuanto lío judicial surge, es un elemento fundamental para definir por quién se va a marcar el tarjetón. Y eso se supone que ya debe de haber sucedido, puesto que de lo contrario la renovación no ocurrirá.

Ustedes tienen que aprovechar este momento que les brinda la democracia participativa para sepultar las viejas prácticas politiqueras y definir un Senado y una Cámara con mujeres y hombres que entiendan que están al servicio del pueblo y no para llegar a vacacionar, cobrar altos sueldos, conseguir ‘mermelada’ y arrimársele a cuanto contrato millonario puedan.

Al detallar las opciones que están en el tarjetón, hay que ver si por quienes votamos van a ser capaces de recortarse las millonarias vacaciones como congresistas, de eliminar muchas de sus prebendas y de conformar una real comisión de acusación y no de ‘absolución’ como la actual. 

El elector también tiene la grave responsabilidad con su región de formar una fuerte bancada nortesantandereana que reclame sin temor ante el Gobierno Nacional y que al momento de hacer gestión se exija un tratamiento no como el del último departamento del país, sino como el territorio fronterizo donde comienza Colombia.

Padecemos el asfixiante e inentendible cierre comercial de la frontera con Venezuela, la economía sigue en lento proceso de reactivación pero continuamos con preocupantes problemas sociales y con una inseguridad ciudadana galopante y un orden público alterado, por la presencia de diversos actores armados ilegales, que requieren de un tratamiento preferencial y urgente de las esferas nacionales.

Al llegar al cubículo y estar solos ante el tarjetón hay que tomar varias acciones: si vendió el voto, hágale conejo al que se lo compró y vote por el bien de Norte de Santander; no elija a quienes hablan y prometen pero a la hora del cambio hacen todo para que nada cambie y tengan mucho cuidado con darle su apoyo a aquellos que en campaña lo adulan y saludan, pero cuando tienen la credencial se olvidan de todos.

Las alternativas están dadas. La democracia lo espera para que usted con su participación la haga más fuerte y saludable, porque en este tipo de debates abstenerse tampoco es la solución, porque se estará favoreciendo a los mismos con las mismas. Así que como ciudadanos, ¡ejerzamos ese poderoso derecho al voto!

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