En este 2026 luego de conocerse el nuevo salario mínimo y el índice total de inflación del año pasado, hay que empezar a cuidar el presupuesto familiar y el bolsillo, para evitar que el escenario de que nada alcanza para llegar a fin de mes se vuelva rutinario.
En la desindexación que la debe hacer el Gobierno nacional, está parte de la opción para que las alzas no se afecte la capacidad financiera de los hogares colombianos.
Para la compra de vivienda que sigue siendo unas proyecciones de los colombianos, desligar su valor de la variación del mínimo es una de las medidas gubernamentales anunciadas y que más expectativa genera.
Esto es urgente activarlo porque la vivienda de intereses social correría el riesgo de desaparecer si llega a sufrir un aumento de hasta el 23 por ciento en su valor, cerrando la oportunidad a miles de familias de acceder a este programa y golpeando de paso al sector de la construcción.
En el borrador del decreto respectivo está la precisión de que “en ningún caso el precio podrá quedar sujeto al mecanismo de la indexación automática asociada al salario mínimo con posteridad a la separación, a la suscripción de la promesa de compraventa o del documento que haga sus veces”.
Esta protección legal es urgente emitirla por parte de las autoridades gubernamentales para llevar tranquilidad entre los potenciales compradores de VIS en el país.
Para ver la importancia de este segmento, el año pasado entre enero-septiembre las ventas registraron un crecimiento del nueve por ciento.
Pero así como ahí es indispensable tomar acciones, las dudas persisten sobre una probable escalada inflacionaria como reflejo del mínimo de dos millones de pesos que se empieza a pagar desde este mes.
JPMorgan estima que la medida sumará cerca de 140 puntos básicos a su proyección base de inflación para 2026. Con ello, el banco actualizó su previsión del Índice de Precios al Consumidor (IPC) anual a diciembre del presente año, que ahora se sitúa en 6,1%, frente al 4,7% que había proyectado previamente.
Teniendo presente que esos son cálculos en los que no se tienen presente otros elementos, la situación en el campo de los gastos básicos del colombiano de a pie podría tener más complicaciones.
Con el correr del tiempo y cuando ya se sienta el efecto del mínimo podrá analizarse qué sucederá en el componente de servicios del IPC sobre el cual los costos laborales pesan sustancialmente.
Según la óptica de los analistas, los restaurantes, hoteles, peluquerías, guarderías, servicios domésticos, recreación y administración de copropiedades se encuentran entre los más sensibles a la movida inflacionaria de este año, mientras que también los intereses no bajarían tampoco, porque el Banco de la República deberá revisar la tasa de política monetaria hacia arriba.
El acecho inflacionario será uno de los acuciantes inconvenientes con el cuál tendrán que lidiar los hogares colombianos a lo largo de este 2026, aunque el Gobierno nacional y su equipo económico no deben olvidar hacer los ajustes correspondientes para evitar que la inflación haga de las suyas en el país.
Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en http://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion
