El apego al espíritu de la Constitución se impuso: Colombia es una república pluralista en la que todos los seres humanos son iguales y a los que se les garantiza que no serán discriminados por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica.
Por estas y otras razones jurídicas —desde luego que tienen origen político— no pasó en la Cámara el esperpento del referendo contra la adopción por parte de homosexuales: 20 de 32 votos lo sepultaron, ojalá para siempre.
Esperpento, porque jurídicamente la idea de excluir a cualquier colombiano de un derecho es grotesca. No se puede olvidar jamás, no otra vez, que una guerra de 60 años que aún intentan que no acabe, comenzó porque las élites excluían a muchos ciudadanos de las esferas de decisión, solo porque pensaban diferente.
Esperpento, porque pretendía imponer, porque sí y contra lo que se opusiera, un criterio religioso fundamentalista, solo porque su gestora, la exfiscal y senadora Vivian Morales está empeñada en demostrar que es más cristiana que los demás y que su manera de pensar está por encima de toda otra forma de pensamiento.
Aunque la senadora y su asesor y marido, el exguerrillero del M-19 y exasesor de Carlos Castaño y sus paramilitares, Carlos Alonso Lucio, pretendan negarlo, la verdad es que el proyecto que defienden se fundamenta en convicciones religiosas de los dos y pregonadas desde su iglesia particular.
Acoger un proyecto tal es negar la igualdad y privilegiar una iglesia sobre las demás, y eso va contra la Constitución y contra la lógica, y abre la puerta para que todos los derechos y todas las garantías fundamentales de las personas puedan ser vulnerados cada que un predicador con poder político lo determine…
Todo el debate se centra en una simple cuestión de principios jurídicos que, hasta ahora al menos, han sido mayoritariamente respetados por todos. La falta de principios o el irrespeto de ellos ha sido causa de muchos males sociales, inclusive en las sociedades mejor organizadas.
Y si uno de nuestros fundamentos constitucionales es la igualdad de todos los colombianos, ¿a cuento de qué desconocerles a algunas personas el derecho a adoptar, y a los niños el de ser adoptados, argumentando razones discriminatorias?
La Constitución de un país es el máximo reglamento de convivencia, de todos para todos, no de unos para otros cuantos, como se pretende cada vez que alguien intenta materializar sus ideas personales en leyes generales.
Las sociedades donde el fundamentalismo religioso se ha impuesto como ley del Estado, como lo pretende parcialmente la senadora Morales, han sido siempre motivo de preocupación de la humanidad, porque los individuos son atropellados y abusados cuando no están de acuerdo con el Corán o con la Biblia o con la norma religiosa privilegiada.
En el debate en la Comisión Primera de la Cámara que hundió la propuesta de Morales hubo situaciones que llamaron mucho la atención. Una de ellas, que la idea del referendo hubiera recibido 12 votos a favor. Significa que la senadora de la idea no está sola, que hay congresistas a los que no les gusta el país como está.
