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Editorial
Cuando se acalla al líder social
El país asiste a la muerte violenta de al menos 317 líderes sociales, entre enero del año pasado y 30 de abril de 2019.
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Jueves, 25 de Julio de 2019

Si se calla el cantor, muere de espanto la esperanza, la luz y la alegría, dice la famosa canción interpretada por Mercedes Sosa. Y si le diéramos un giro a esa la letra bien podríamos afirmar que cuando se asesina al líder social, las comunidades y los derechos fundamentales pierden. Y eso es lo que está ocurriendo en Colombia.

El país asiste a la muerte violenta de al menos 317 líderes sociales, entre enero del año pasado y 30 de abril de 2019, cifra dentro de la cual Medicina Legal reseñó que en Norte de Santander han sido asesinados 25 de ellos, ocupando el deshonroso tercer lugar, por debajo del Cauca con 67 crímenes y Antioquia que alcanzó 44.  Al frente de esos datos oficiales se encuentran los que maneja la Fundación Progresar de que en los últimos 18 meses han sido asesinados en el departamento 33 líderes sociales, de ellos 16  durante el gobierno del presidente Iván Duque.  

La situación debe mirarse más allá de los fríos números y advertir que esas acciones criminales están destruyendo el tejido social porque al eliminar físicamente a quienes luchan por sus comunidades, defienden la paz, se oponen al despojo de tierras, enfrentan a los que intentan apoderarse de los territorios para acciones ilícitas y luchan contra la corrupción, dejan un vacío inmenso, por diversos factores de grave incidencia futura.

No hay duda de que esos crímenes envían un mensaje intimidatorio a las comunidades al indicarles que quienes se atrevan a ir en contra de determinados intereses terminarán en la tumba y que las leyes que parecieran tener vigencia son las del silencio y las del más fuerte, dejando a las regiones, que es donde más crudamente se registra el fenómeno, en estado de miedo y zozobra constante.

Esas balas no solo segan o cortan la vida de esos luchadores innatos, sino que también dejan herida de muerte la capacidad de denuncia de las comunidades que vuelven a caer en los peores niveles de vulnerabilidad, porque como lo dice Mercedes Sosa ‘si se calla el cantor calla la vida’.

En medio de este panorama desolador dejado por la estela de muertes de estos líderes y de las precisiones que acaba de hacer la Fiscalía General de que ha esclarecido el 59,93 % de las investigaciones por homicidios de líderes sociales y defensores de Derechos Humanos, hoy los colombianos fueron convocados a las calles a marchar contra esa oleada criminal.

Entre quienes se manifestarán se encuentra el presidente Iván Duque, quien desde su punto de vista ha asegurado que los líderes sociales “han sido víctimas de los grupos armados organizados al servicio del narcotráfico o de la extracción ilegal de minerales”.

Sean quienes sean los que han accionado estas operaciones para atajar a todos aquellos que desde sus comunidades defienden la vida, el agua, los árboles, reclaman equidad y piden bienestar social para todos y reclaman porque algo oscuro e ilegal ocurre en sus comunidades, deben ser combatidos por el Estado, llevados ante la justicia y castigados por sus crímenes.

A propósito de la jornada de este viernes, no olvidemos la parte final del famoso poema “Ellos vinieron”, de Martin Niemöller: “Cuando finalmente vinieron a buscarme a mí, no había nadie más que pudiera protestar”.   

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