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Editorial
Cruzar los dedos
Es importante que esa parte de contener las actividades ilegales se pueda cumplir a cabalidad, puesto que para nuestro caso se relacionan con el narcotráfico.
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La opinión
La Opinión
Martes, 14 de Febrero de 2023

La guerrilla del Eln que en Norte de Santander y Arauca, por ejemplo, ha dejado su marca con los ataques a oleoductos, la infraestructura petrolera, los secuestros, ataques, el narcotráfico y la presencia en la frontera con Venezuela, vuelve a ser foco de la noticia con la reanudación de las conversaciones con el Gobierno Nacional, esta vez en México.

Cruzar los dedos, orarle al santo de la mayor devoción y tener confianza en que esta organización que en muchas otras oportunidades ha dado muestras que el mando no es centralizado sino federalizado, recordando lo expuesto por el Cinep, en el sentido de que en cada zona del país en que hace presencia, los reclamos son diferentes.

¿Por qué es tan difícil negociar con el Eln? Resulta interesante repasarlo en estos momentos en que se han reanudado las conversaciones con ese grupo, que tampoco han escapado a las controversias,  complicaciones y tensiones.

En ese  libro del Cinep se habla que  la lógica con el Ejército de Liberación Nacional implica  incluir a todas las estructuras territoriales en la mesa, “sobre todo las saboteadoras de la negociación” y deja claro que la receta de tierras y curules, que se manejó en el proceso de paz con las Farc, no responde a las demandas ni al discurso del Eln.

“Para esta guerrilla es central el tema de los recursos naturales, las formas de participación y representación en el juego democrático de la llamada sociedad civil y las formas de integración territorial, entre otros”, es otra de las  conclusiones de este documento que cobra plena vigencia frente a las negociaciones que ha iniciado el gobierno del presidente Gustavo Petro dentro de su política de la Paz Total.

Esta es una cuestión del más alto interés para los nortesantandereanos por la influencia que ese grupo armado tiene en el Catatumbo, en el área Metropolitana de Cúcuta, en la frontera y su evidente presencia en Venezuela, país que junto con Chile, Noruega, México y Brasil participan como garantes de los diálogos.

La región que recuerda casos como los enfrentamientos en plena Autopista Internacional de ese grupo con la banda del Tren de Aragua, espera que se logren compromisos reales y verificables para el desescalamiento de las hostilidades que siempre terminan afectando a la población civil, directa o indirectamente.

Ojalá se vuelva muy pronto realidad este encomillado que corresponde  a la expresión de Otty Patiño, quien está al frente de la delegación gubernamental: “Nos corresponde (...) reinterpretar al cese al fuego y no verlo solamente como una disminución de las confrontaciones armadas sino fundamentalmente como una disminución de las hostilidades hacia la población civil y de las actividades ilegales generadores de daño y de violencia”.

Es para nosotros también muy importante que esa parte de contener las actividades ilegales se pueda cumplir a cabalidad, puesto que para nuestro caso se relacionan con el narcotráfico, factor que ha irradiado la violencia no solo en el Catatumbo sino hasta Cúcuta, incluso, al igual que hechos tan lamentables como el reclutamiento ilegal de menores.

Así que tenemos los habitantes de Norte de Santander que estar muy pendientes con lo que  ocurra en cada uno de esos encuentros para intentar llegar  a un acuerdo con el Eln, porque es fundamental que de allí salga ‘humo blanco’ para una paz en que brillen la justicia y el interés general.

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