Lo que nos han dicho es que los coyotes enviaron un número de cuenta para que se consigne el dinero del rescate. Así refiere la nota de La Opinión sobre la angustiante situación que están afrontando en un lugar de México, en camino a la frontera con Estados Unidos, un matrimonio cucuteño con sus dos pequeños hijos.
Esa ansiedad por alcanzar el ‘sueño americano’ o el bienestar de la familia fuera de su país de origen ha provocado que muchos migrantes colombianos, venezolanos y de otras nacionalidades terminen siendo víctimas no solo de quienes se aprovechan de su situación, sino de organizaciones que se lucran secuestrándolos.
Al darle un vistazo al contexto, se aprecia que este no es el único caso de rapto extorsivo del que son objeto ciudadanos cucuteños en esa nación del norte del continente, puesto que en agosto del año pasado en Ciudad Juárez fue rescatada una pareja y su pequeña hija que se encontraban en manos de un grupo armado.
Ellos también iban con la intención de cruzar hacia los EE. UU., haciendo parte de quienes buscan ingresar y luego buscar su legalización.
Como se advierte, ahora la peligrosidad ya es de alto calibre, porque aparte de correr los riesgos de ser asaltados o morir en las zonas de acceso o ser estafados y quedar a la deriva, aparecieron en el mapa de esa migración los secuestradores que encontraron en el plagio de estas personas, una fuente para obtener miles de dólares, a costa de quitarles la vida a quienes se opongan a sus pretensiones.
El peligro no solo se esconde en la selva del Darién por donde otros miles procuran pasar desde Colombia por Panamá y de ahí internarse hacia el territorio estadounidense, sino que México empieza a dibujarse como un lugar de alto riesgo para la vida de los migrantes.
Cuando aquí en la capital de Norte de Santander se supo de la noticia de la nueva retención con fines económicos, simultáneamente volvieron a la libertad 32 migrantes que habían caído en las manos de una de esas redes de plagiadores que les exigen dinero a las familias en los países de origen.
Con más de 3.000 kilómetros de frontera con Estados Unidos, México es un país de tránsito y de retención para migrantes, principalmente de países de América Central azotados por la violencia o la pobreza (Honduras, Guatemala, El Salvador), del Caribe (Haití, Cuba) de Venezuela y de Colombia, que chocan con las políticas restrictivas de Estados Unidos.
Las migraciones hacia Estados Unidos alcanzaron una cifra récord el año pasado. Según la patrulla fronteriza estadounidense, entre octubre de 2022 y septiembre de 2023, fueron registrados 2.4 millones de ingresos de migrantes por la frontera sur de Estados Unidos, lo cual se considera como un récord.
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha descrito la frontera de Estados Unidos y México como la “ruta migratoria terrestre más peligrosa del mundo” en 2022, con 686 muertos o desaparecidos.
Todos estos antecedentes debieran de ser tenidos en cuenta por quienes toman la decisión de partir hacia lo desconocido, especialmente si van acompañados de sus hijos, puesto que aunque algún familiar haya logrado completar con éxito la tortuosa aventura, eso no significa que la suerte acompañe a otros.
Y frente a esa gran movilidad humana desde el sur y el centro del continente hacia el norte, sigue habiendo mucho por hacer, tanto para procurar contenerla como con el propósito de eliminar los factores que motivaron ese éxodo que van desde la pobreza extrema, el desempleo, la violencia, las desigualdades, la crisis económica y, ahora el cambio climático.
Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en https://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion
