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Editorial
Conversación filtrada
Hay algo expuesto por el embajador Santos en esa charla privada que no puede tomarse como un juego.
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Lunes, 25 de Noviembre de 2019

Pacho Santos como se le conoce al periodista Francisco Santos, quien fuera vicepresidente en el primer mandato del expresidente Álvaro Uribe y ahora es embajador de Colombia en Washington, está metido en un problema de estado por la conversación que sostuvo con la futura canciller Claudia Blum, en la que no dejó títere con cabeza.

Y no es para menos, pues la charla que no se sabe cómo ni quien la grabó, salió a flote  generando  toda suerte de conjeturas  y dejando  entrever que entre muchos miembros  del equipo del presidente Iván Duque no  hay empatía y que reinan el recelo y la desconfianza.

En el campo internacional, hay algo expuesto  por  el embajador Santos en esa charla privada que no puede tomarse  como un juego, o con ligereza, y es lo indicado sobre  Venezuela.

“Necesitamos que ellos (en Estados Unidos) entiendan que esto va a desestabilizar todo. Es que aquí no hay memoria, aquí a los diez minutos se aburren y se van a otro tema. Entonces me toca a mi inventarme cosas para que ellos tengan en el top otra vez Venezuela. Esa es la tarea en la que estoy”,  es un aparte de lo dicho por Santos.

 En cualquier lenguaje así sea el del ciudadano de la  calle, o en el diplomático, aquello puede llegar a interpretarse, en las teorías conspirativas,  como una  maniobra desestabilizadora contra un gobierno, y ya sabemos que el régimen de Nicolás Maduro aprovecha cualquier situación, por mínima que sea, para victimizarse ante el “régimen”.

 Y lo que muchos analistas y críticos del gobierno venían exponiendo, fue confirmado en aquella filtración, de boca del embajador Francisco Santos, que descalificó las  tareas  del renunciado ministro de Defensa, Guillermo Botero,  y quien hasta hace pocos días fuera su jefe, el excanciller Carlos Holmes Trujillo. 

No se sabe qué implicaciones pudieran tener los comentarios del diplomático en el gobierno de Donald Trump, luego de que descalificara al Departamento de Estado de los Estados Unidos. ¿Será que no le harán caso a algo grabado subrepticiamente? ¿Será que el gobierno Trump ‘enfriará’ un poco su canal con  el embajador colombiano?

Eso podrá verse una vez arranque la campaña hacia la Casa Blanca en la que Trump irá por la reelección, al fragor de  la cual deberá esperarse como actuará con su aliado de Bogotá en lo relacionado con la  calificación a la lucha que se libra en el país contra el narcotráfico.

Por las primeras declaraciones por fuera de grabación que Santos dio a los periodistas luego de entrevistarse con el presidente Iván Duque, él seguirá como su representante en EE.UU.

La lección, sin embargo, indica que asuntos de esa magnitud relacionados  con el funcionamiento de los  más cercanos colaboradores del presidente, deberían plantearse por los canales que corresponden y en los escenarios adecuados, como por ejemplo los consejos de ministros, y no de la manera en que lo hicieron Santos y Blum, porque en la agitación social en que está el país, hechos como el comentado lo único que hacen es ensombrecer las relaciones internas dentro del gobierno y genera más desconcierto en el equipo presidencial. Ahí sí como dirían las abuelas, la ropa sucia  se lava en casa. 

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