Es indispensable que como Control Urbano se ciñan a los parámetros de la moralidad pública y no cedan ante presiones de cualquier tipo y que siempre tengan en cuenta el bien de la comunidad en el resguardo de la norma para evitar infracciones.
Escaleras atravesadas en los andenes o violación del paramento corriendo las construcciones para ampliar garajes, locales o tomarse la zona peatonal, son entre muchas las más llamativas situaciones que se registran en Cúcuta en relación con las infracciones al Decreto 1203 del 12 de julio de 2017, expedido por el Ministerio de Vivienda, sobre lo relacionado con las licencias urbanísticas y al Plan de Ordenamiento Territorial (POT).
Hasta hace poco, era dispendioso, tedioso y un tanto demorado que se hicieran cumplir las normas sobre construcciones y en la mayoría de las veces había que esperar hasta que algún vecino, líder cívico o medio de comunicación denunciara probables irregularidades. Ahora todo parece pintar en un escenario de acción preventiva, con la apertura de Control Urbano.
Resulta una excelente idea que por las diez comunas vayan los integrantes del equipo interdisciplinario de la entidad a verificar que las construcciones, ampliaciones, reconstrucciones, encerramientos, reforzamiento estructural, loteo o subdivisión, entre otros, se ciñen a las normas vigentes y tienen los permisos en regla.
Y esa manera de atajar con anticipación las anomalías ha empezado a dar resultados en la nueva dependencia municipal, puesto que según el más reciente informe de la Alcaldía da cuenta de 67 visitas de personal de Control Urbano, que han dejado como resultado la suspensión de obras en 20 construcciones.
Esa es una manera de cuidar el ordenamiento urbanístico de la ciudad y de decirles a los ciudadanos que hay unas normas que deben acatarse al pie de la letra porque de lo contrario persistirán el desorden, perdurarán las edificaciones alejadas de la legalidad, llegando hasta a poner en riesgo la vida de las personas.
“Hay dos maneras en las que podremos hacerle seguimiento a estas construcciones, ya sea por demanda de algún ciudadano que nos indique si hay una queja sobre un proceso constructivo o verificando las licencias a través de la información que nos envíen las curadurías”, fue la precisión del secretario de Gobierno de Cúcuta, Cristian Buitrago.
Muchas veces a la gente le disgustan o molestan estas operaciones porque las considera de carácter policivo, pero también hay que decir que si la Alcaldía de Cúcuta no tomara las riendas del caso para meter en cintura estaría dándole una especie de patente de Corzo a quienes desacatan las reglas y que pueden ser objeto de multas y hasta del derribamiento de las obras.
Es indispensable que la misión de entidades como Control Urbano –que ya era hora que se activara- se ciñan a los parámetros de la moralidad pública y no cedan ante presiones de cualquier tipo y que siempre tengan en cuenta el bien de la comunidad en el resguardo de las normas para evitar infracciones en materia de urbanismo.
La celeridad de atender y resolver las denuncias por parte del equipo operativo y jurídico sobre irregularidades en la construcción, invasión de predios, mal manejo de escombros, entre otros, siguiendo el debido proceso ceñido al Decreto 1203 y al POT, le harán ganar la confianza ciudadana que es fundamental para el cumplimiento de la importante tarea.
Igualmente, es de relievar la otra misión que el encomendó el alcalde Jairo Yáñez a Control Urbano, como es el de analizar el comportamiento de las construcciones en Cúcuta y, de ser necesario, revisar aspectos como la violencia intrafamiliar, el nivel de pobreza y el atraso en el acceso a los servicios públicos, para tener una visión global que permita el mejoramiento en la calidad de vida.
