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Editorial
Control indispensable
Durante dos años quedó prácticamente que paralizado el servicio de transporte escolar.
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La opinión
La Opinión
Martes, 8 de Febrero de 2022

Ahora que los niños, adolescentes y jóvenes salieron de la casa nuevamente para el colegio, algunas consideraciones que se hacían en los tiempos de prepandemia, volvieron a inquietar y a ser objeto de deliberación.

Durante dos años quedó prácticamente que paralizado el servicio de transporte escolar por las obvias razones generadas por la pandemia del coronavirus, puesto que ahí rigió la virtualidad.

De lógica que ese tiempo de paralización pudo haber provocado situaciones de diversa índole entre quienes ofrecen dicho servicio, que tiene unas reglas muy especiales.

Tal vez unos tuvieron que dedicarse a otras labores. O la crisis los llevó a vender el carro  para asumir los gastos familiares y perderlo todo, mientras otros lograron sobrevivir en medio del temporal.

Con el retorno obligado a las aulas ordenado por el Ministerio de Salud y respaldado por el de Salud, con las jornadas especiales de vacunación contra la COVID-19 de los estudiantes,  se reactivó dicha actividad.

A la hora de entrada y de salida de los establecimientos escolares -públicos y privados- se nota que llegan las llamadas vans o automotores semejantes, con la inscripción ‘escolar’ en la parte delantera, trasera y en los laterales.

Aparte de contar con dos puertas no accionables por los escolares y con salidas de emergencia operables, las categorías de exigencias son altas para prevenir que ocurran hechos lamentables durante el recorrido por las diferentes rutas escolares en la ciudad y en el área metropolitana de Cúcuta.

Para los padres de familia, uno de los dolores de cabeza que padecían en la antigua normalidad-la de antes de marzo del 2020- era la de que sus niños pequeños que iban en dichos carros, tuvieran el control por parte de un adulto responsable.

Precisamente, Tránsito Municipal comentó lo siguiente sobre un aspecto tan importante como ese: aunque la ley exige que los estudiantes menores de edad deben estar acompañados de un adulto coordinador en sus rutas, que deberá conocer todos los aspectos de seguridad del vehículo y de primeros auxilios, así como ubicarse cerca a la puerta de salida y verificar que al final de los recorridos no queden estudiantes en los vehículos, se comprobó que tampoco se está cumpliendo.

O sea, pasaron dos años y nada de lo que sucedía hasta 2019 ha cambiado, puesto que la dura realidad muestra que estamos asistiendo a una simple descongelación de los  problemas, contra los que se aplicarán como antídotos multas de hasta 700 salarios mínimos y la inmovilización de los vehículos.

Y hay algo que las autoridades no deben pasar por alto y es la razón para que extrañamente –no sólo en el sector de transporte escolar- se encuentren carros  cuyo motor está pasando aceite o tienen las llantas lisas, pero sus conductores sí presentan el certificado de revisión  técnico-mecánica en regla. 

¿Eso cómo lo hacen? Ahí tienen un buen trabajo para adelantar las autoridades de tránsito, porque detrás de eso podría estarse ocultando un oscuro negocio en el cual se está  poniendo en riesgo nada menos que la vida de niños y niñas. 

Esperemos que eso se investigue a fondo y las denuncias que se requieran sean presentadas ante los organismos respectivos.

Y para finalizar, el cinturón de seguridad no lo usan o no lo tienen y otras reglas básicas no son atendidas. 

O sea, el coronavirus nos asustó, enfermó a muchos les quitó la vida pero poco o nada nos enseñó a mejorar en nuestro comportamiento ciudadano.

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