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Editorial
Catatumbo y cocaína 
Y no es llover sobre mojado hacer sonar las alarmas para reseñar que en el concierto nacional  suministramos el 25 % del clorhidrato de cocaína.
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La opinión
La Opinión
Domingo, 1 de Agosto de 2021

El informe titulado Monitoreo de Territorios afectados por cultivos ilícitos, elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, tiene un gráfico muy revelador sobre el comportamiento de la hoja de coca en el Catatumbo, que ha pasado de estar muy por debajo de las 5.000 hectáreas en 2010 a una extensión sembrada de 40.116 el año pasado.

Pero igualmente preocupante es la notificación de que esa región también ha mostrado un ascenso sostenido en la producción de cocaína en una medición desde 2005 hasta 2020, pasando de 15 toneladas anuales a 390 toneladas, extraídas del procesamiento de la materia prima que se produce allí.

Y no es llover sobre mojado hacer sonar las alarmas para reseñar que en el concierto nacional  suministramos el 25 % del clorhidrato de cocaína, ratificando que el narcotráfico en su cadena desde la siembra hasta la extracción del polvo blanco, tiene gran asentamiento en las fronteras con países vecinos.

De acuerdo al informe anual de la ONU, la siembra y producción se han consolidado en los límites con Ecuador y Venezuela, donde repunta el conflicto armado alimentado por el narcotráfico y la minería ilegal, tras la firma de la paz con la guerrilla de las Farc en 2016.

Es así como Undoc reseñó que  cerca del 40% de la coca del 2020 está relacionada con los puntos limítrofes que han mostrado un comportamiento ascendente desde 2010, año en el cual solamente reportaron 1.700 hectáreas de coca.

Por eso motivo es bien doloroso  que Norte de Santander resulte siendo campeón en áreas cultivadas de coca en Colombia, al ganarle la carrera a Nariño que concentra 30.751 hectáreas, 9.365 menos que en el área colindante con el territorio venezolano. 

De razón que nuestro Catatumbo se volvió tan atractivo para el crimen transnacional en especial los carteles mexicanos que como los de  Jalisco Nueva Generación y Sinaloa (o Beltrán Leyva) tienen ahí un de imperio de la economía ilegal que tristemente nutre a los factores del conflicto armado, degenerando en ese escenario de criminalidad que lanza su onda expansiva hacia ciudades como Cúcuta y Ocaña.

Otro duro contraste entre ese mundo ilegal coquero y los renglones que integran la economía nortesantandereana, es que el primero muestra  un mayor rendimiento en el proceso de extracción de la cocaína a partir de la hoja de coca. 

La información en 2020 da cuenta de un alto rendimiento en el Catatumbo, el cual alcanza los 2,02 kilos de pasta básica de cocaína por cada tonelada métrica de hoja de coca procesada, como lo precisa el reporte de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito. 

Para tener una idea y confirmar que los narcos tienen montada allí   una ‘próspera industria del crimen organizado’, la Undoc comentó que dicho nivel de rendimiento es 22  % superior al reportado  en los estudios de 2015, cuando la ecuación era de 1,66 kilos de coca por cada tonelada de hoja procesada en esa parte de Norte de Santander.

Y si todo lo anterior no resultara de la más alta peligrosidad, el siguiente detalle de medición debe llamar a  las autoridades encargadas de la política antidrogas a reformular las operaciones que parecen no estar dando los resultados, puesto que a la luz de este informe, el Catatumbo va rumbo a convertirse en el santuario cocainero para alimentar la economía traqueta.
 
Resulta que solamente en un año el potencial de producción de la base de cocaína en esa región nortesantandereana se disparó en 112 toneladas métricas hasta alcanzar los 390.000 kilos, superando en el 40 % a 2019, cuando dicho indicador se encontraba en 278 toneladas.

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