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Editorial
Carnés falsos
¡Hecha la ley hecha la trampa!
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La opinión
La Opinión
Domingo, 12 de Diciembre de 2021

Eso de la falsificación, en Cúcuta, de los carnés de vacunación contra el coronavirus deja entrever varias situaciones preocupantes.

En primer lugar, que las personas que no quieren vacunarse pero sí buscan a la delincuencia para cometer esta trampa, han dado un paso que pone en peligro la vida y la salud de los demás, incluso la de sus propios familiares.

Cuarenta mil pesos o la plata que  les cobren los falsificadores-que como lo descubrió La Opinión entregan el pase sanitario adulterado en unas cuatro horas- es prácticamente un dinero maldito que puede conducir a consecuencias fatales.

Olvidan quienes deciden utilizar esta maniobra corrupta, que su propia vida estaría en riesgo inminente puesto que por ejemplo no deben de olvidar este dato: el pasado primero de diciembre, los 14 fallecidos infectados por la COVID-19, en Norte de Santander, no estaban vacunados.

Luego no es tan inocente la ‘jugadita’ del cartón en opalina que se abre y se cierra y cuyas características registran alta similitud con los carnés originales que se entregan en los puestos de inmunización, porque como dice la canción, podría estarse asegurando un camino irreversible a tres destinos: el hospital, la cárcel o el cementerio.

Resulta por lo tanto deshonroso alegrarse porque logró entrar al concierto, al cine o al bar saltándose la obligatoriedad de probar que al menos ya le han puesto una de las dosis para protegerse contra el virus que en el departamento le ha cobrado la vida a 4.599 personas.

Recuerde que en esos lugares de alta concentración de personas es posible que usted encuentre a otro que llegó haciendo la misma trampa, con la diferencia que él es asintomático y está contagiado, situación de la que le será difícil escapar porque el carné falso que presentó a la entrada no le servirá para engañar al virus.

Y la nota periodística de La Opinión mostró otro de par de hechos que deben de llamar a la urgente acción de los organismos respectivos.

Uno se relaciona con la respuesta  de la Sijín, según la cual en la ciudad no se han presentado denuncias oficiales sobre este tema. ¿Cómo así? En un caso de extrema peligrosidad y gravedad para la salud pública nadie entiende  ¿por qué la falsificación de carnés de vacunas no se pone en la agenda de los detectives o agentes encubiertos o de la Policía o de los investigadores de la Fiscalía?

Pero igualmente es delicado que la plataforma de  Mi Vacuna tenga fallas, sea lenta, se caiga cuando hay mucho tráfico de usuarios o no esté actualizada al ritmo de la aplicación de las vacunas. Eso también abre interrogantes. ¿Es que es no es lo suficientemente poderosa para asumir este reto digital generado por  la pandemia?

Si de antemano el Gobierno Nacional y los gurús de las tecnologías de la información sabían que allí iba a reposar y transitar la información sobre la aplicación de las vacunas a la gran mayoría de colombianos, porqué sucede que un colombiano va a descargar su certificado digital y la página se cae o se bloquea y en muchos casos todavía sigue desactualizada y los datos no aparecen.

Así como es inaudito que uno utilice la corruptela engañosa para probar que está vacunado, es reprochable que las investigaciones de esos casos se esperen hasta que haya denuncias oficiales, como si en las calles no circularan libremente esos documentos, pero también es incomprensible que el Estado no optimice el portal Mi Vacuna. 

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