Aunque la autoridad ambiental, que para este caso es Corponor, dice que Cúcuta tiene una calidad del aire calificada como ‘buena’ no deja de llamar la atención y de generar preocupar el dato de que por cada habitante hay 27 kilogramos de monóxido de carbono y 2,2 kilogramos de monóxido de nitrógeno.
Pero además, algo que no tiene explicación pese a la famosa presencia del grupo élite de tránsito de la Policía, es que por lo menos 121.861 vehículos circulan sin la revisión técnico-mecánica.
Es decir, se trata de unos automotores que pueden estar arrojando una gran carga de gases contaminantes que a la postre se reflejan en problemas de salud a la población, especialmente con enfermedades pulmonares.
No podemos darnos el lujo de permitir que por incumplimiento de normas obvias y obligatorias, esos automotores contaminadores sigan circulando sin someterlos a las reparaciones requeridas o que en definitiva salgan de las calles para evitar traumas al medioambiente, en momentos que se acaban de advertir en el mundo serios riesgos para la humanidad por el deterioro climático.
Un grupo de especialistas de la ONU responsabilizó al ser humano por estas alteraciones y advirtieron de que no hay otra opción que reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero.
“Este informe debe poner fin al carbón y las energías fósiles antes que destruyan nuestro planeta”, reclamó el secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Antonio Guterres.
En otras palabras, hay que ir hacia los carros eléctricos. Ya por ejemplo la Unión Europea ha planteado que a partir de 2035 se prohíban los vehículos de gasolina.
Muchos fabricantes de automóviles le han apostado a los automóviles eléctricos y prometieron eliminar los motores de combustión para la década de 2030, mientras que algunas marcas quieren ser 100% eléctricas ya en 2030, como Volvo y Opel.
Con todo esto que está pasando en el mundo y con la advertencia en menos de diez años el clima podría elevarse en 1,5 grados centígrados, lo cual acarreará desastres apocalípticos para la humanidad, lo mejor es desde ya ponerle atención a esto y cambiar radicalmente en nuestro comportamiento con la Tierra.
Promover desde los gobiernos, en alianza con el sector privado iniciar el camino del cambio, de los vehículos (tanto particulares como de servicio público) movidos por hidrocarburos hacia los carros híbridos o totalmente eléctricos para disminuir la peligrosa emisión de monóxido de carbono, que de seguir como está, podría llevar en 2050 a una elevación adicional de la temperatura por encima de los dos grados centígrados.
Incentivar el uso de la bicicleta con más ciclorrutas que faciliten el desplazamiento de los estudiantes, resultará siendo un factor beneficioso tanto en términos de jugarle limpio al planeta, como proteger la salud mediante la promoción de las prácticas saludables.
Colombia, en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, celebrada en diciembre del año pasado, asumió el compromiso de reducir en el 51% las emisiones de gases con efecto invernadero en el país para el 2030, que corresponde a unas 169 millones de toneladas de dióxido de carbono.
Ojalá que nosotros cumplamos eso, en los nueve años que restan para dicha meta, y que el resto del mundo haga lo mismo porque “no hay tiempo para esperar ni lugar para excusas”, como lo dijera el secretario de la ONU. Y de lógica, para que eso funcione y la humanidad no sucumba, la transición hacia la economía descarbonizada es lo urgente.
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