En un mes Venezuela irá a las urnas para las elecciones presidenciales, con dos opciones marcadas: o la reelección del presidente Nicolás Maduro o la llegada de Edmundo González Urrutia.
Por el momento, hay tiempo para referirnos próximamente desde esta tribuna sobre las implicaciones que uno u otro resultado acarreará para la frontera.
Ocurre que en este instante ha quedado sonando una advertencia muy sólida de un experto de la academia y especialista en asuntos sociopolíticos venezolanos, como lo es Ronald Rodríguez, quien señala al gobierno colombiano de no haber tomado las previsiones necesarias frente a una eventual reactivación del flujo migratorio, como reflejo de las votaciones.
En concepto del vocero del Observatorio Venezuela de la Universidad del Rosario, el Estado colombiano en este momento no tiene un plan de acción para tratar un repentino aumento de la migración que causaría la perpetuación en el poder del régimen chavista.
Esa es una pregunta que merece una contestación conceptual y técnica por parte de Migración Colombia con todos los detalles del proyecto de contingencia en una eventualidad de esa naturaleza la cual no puede descartarse.
Es función de los Estados tener una lectura precisa sobre las condiciones y las alertas externas para tomar las decisiones preventivas dirigidas a facilitar el acceso de las personas que salgan como refugiados y para garantizarles los servicios iniciales y luego buscar su establecimiento y estabilización en el país.
No tener nada previsto puede resultar traumático tanto para esa población que arribe huyendo de los problemas políticos y económicos, como en los municipios de acogida, puesto que el resultado puede terminar siendo traumático desde todo punto de vista, incluyendo en materia de Derechos Humanos.
Le corresponde al Gobierno Nacional no hacer la vista gorda ante algo que puede suceder, máxime si tenemos en cuenta que la falta de una estrategia definida al final conllevaría a complicaciones humanitarias en la frontera, que igualmente requeriría refuerzos en la vigilancia para prevenir que el crimen organizado se aproveche de los migrantes que lleguen.
Es indispensable que la autoridad migratoria trabaje de la OIM y de la Acnur para la habilitación de las medidas necesarias que se deban disponer con el fin de estar atentos a lo que pueda ocurrir desde el punto de vista de la movilidad humana una vez se cumpla con las elecciones venezolanas y se conozcan los resultados.
Lo peor de todo esto es que las cifras muestran datos que deberían llamar a la preocupación. Por ejemplo están los resultados de la firma Meganálisis, que en una reciente encuesta detectó que un 41,1% de los venezolanos, según las respuestas, estaría pensando en abandonar el país si el chavismo gana los comicios.
Frente a lo anterior, lo que encuentran los especialistas como Ronald Rodríguez es que en puntos de ingreso como Norte de Santander, La Guajira y Arauca, por ejemplo, las autoridades nacionales no han desplegado las acciones encaminadas para una eventualidad humanitaria de esa naturaleza.
“Deberíamos estar listos, pero lo que encontramos es que los puntos de atención en las fronteras se están cerrando”, es el lamento expuesto por el delegado del Observatorio Venezuela de la Universidad del Rosario.
Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en https://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion