La discusión del salario mínimo para el año entrante entró en la recta final y todo parecer indicar que se va a definir por decreto, como ha ocurrido en las últimas tres décadas desde que se unificó en 1984 para todos los sectores de la economía. Fue el año pasado cuando se rompió dicha ‘regla’ al indicar el entonces presidente Juan Manuel Santos un alza concertada del mínimo que rigió en esta vigencia.
Cumplido el primer plazo para ajustar el salario que devengarán cerca 279.000 colombianos en 23 ciudades, los trabajadores y los empresarios tienen esta semana para llegar a un acuerdo y evitar el decreto, esto porque las pretensiones de cada uno son extremas. Por un lado, los trabajadores piden un aumento entre el 10 y el 12 por ciento, mientras que los empresarios proponen un 4 por ciento, apelando a la denominada regla económica universal para fijar el incremento: inflación anual más la ganancia en productividad.
Los sindicatos alegan que los asalariados deben ganar al menos el costo de la canasta familiar para impulsar el consumo y ayudar al crecimiento, y los empresarios sostienen que un aumento excesivo derivaría en mayores índices de desempleo y mayores volúmenes de informalidad laboral.
La cifra de los empresarios tiene como base el índice de inflación anual, que se espera alcance este año el nivel del 3,5 por ciento, y el dato de productividad que para 2018 fue de 0,52 por ciento, superior al 0,24 por ciento registrado en 2017.
Según la Encuesta Nacional de Presupuestos de los Hogares, una familia colombiana necesita, en promedio, $1’792.000 mensuales para atender los gastos en consumo de los bienes y servicios, representados en alimentación, transporte, alojamiento, educación, entre otros.
Es decir, un hogar requiere 2,4 salarios mínimos para obtener estos bienes y servicios, lo que significa que al 44 por ciento de los trabajadores no les alcanza el salario para adquirir esos productos vitales.
Se espera que esta semana el Gobierno Nacional haga su oferta en la mesa de negociación tripartita, la cual podría ser de 5 por ciento, incluso de 5,5 por ciento, según vaticinan académicos y analistas, ya que el presidente Iván Duque necesita mejorar su imagen.
Para esta semana, las partes esperan conocer la cifra que debe plantear el Ministerio de Trabajo y el 19 de diciembre tendrá lugar un encuentro entre los empresarios y el jefe de Estado para conocer lo expuesto por la bancada del Centro Democrático sobre el reconocimiento de una prima adicional a los trabajadores en Colombia ganen hasta tres salarios mínimos, porque es un factor adicional todo este asunto y que pasa por el impacto que en muchas familias de estratos bajos, puede llegar a tener la ley de financiamiento o reforma tributaria que debe ser evacuada en las sesiones extras del Congreso de la República.
Sin embargo, lo único cierto es que el debate sobre el salario mínimo no puede reducirse a la discusión sobre un porcentaje. El país y el gobierno deben abordar con seriedad el tema de la alta informalidad, la ilegalidad y precariedad laboral para aumentar la cobertura de los ocupados.
Se requiere que todos los trabajadores informales se beneficien de los incrementos del salario mínimo, empezando por promover una cultura de legalidad y formalización laboral.
