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Editorial
291 años
Como Ciudadanos también nos corresponde ayudar a hacer más llevadera la vida diaria en Cúcuta.
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La opinión
La Opinión
Miércoles, 19 de Junio de 2024

La muy noble, leal y valerosa Cúcuta cumplió 291 años. ¿Hay motivos para celebrar? Tal vez no, aunque tampoco podemos caer en los terrenos del derrotismo y, por el contrario, cerrar filas para hacerle frente a la gran cantidad de problemas que la agobian.

Tristemente, la efeméride llega en un momento de gran conmoción por la indetenible inseguridad, que lleva a considerar que el mejor regalo sería la definición, consolidación y desarrollo de un plan integral para luchar contra todas las formas de violencia urbana existentes.

Debería ser aprovechada esta fecha para la definición de unas metas concretas en esa lucha sin cuartel contra la criminalidad que en lo corrido del año ya supera los 129 homicidios en la ciudad colombiana más importante en la frontera con Venezuela, contra 107  del periodo similar de 2023.

Aquí se requiere la unidad de la región para apoyar desde diferentes aristas a la Fuerza Pública y a las autoridades judiciales puesto que aspectos como la denuncia y la alerta oportuna sobre la ocurrencia de hechos delincuenciales también contribuyen a evitar la impunidad, tan importante para reconstruir la seguridad ciudadana.

Qué gratificante es leer que la capital de Norte de Santander es muy noble, leal y valerosa, pero qué doloroso es saber que se encuentra escalafonada entre las cincuenta  más violentas del mundo, listado del que no ha salido en los últimos años, mientras que a nivel departamental también aparece como la más insegura. Lo anterior constituye toda una paradoja.

Esta contradictoria situación debe resultar muy lacerante para sus 711.715 habitantes que se deben poner la mano en el corazón para ayudar a superar esta multicrisis, porque como lo estamos viendo, la economía local se ha resentido por impacto directo de las acciones criminales de las diversas bandas que tienen montado su imperio en esta parte del país.

Los 291 años hay que aprovecharlos como bandera para que el Gobierno Nacional entienda que el título de noble no significa que Cúcuta deba soportar todo lo que le está pasando y que, por el contrario, es indispensable que haya una gran acción estatal para enfrentar esta emergencia que agobia a la región.

Valerosa es igualmente el otro adjetivo que la identifica desde cuando en 1793 surgió para irse transformando, a lo largo del tiempo, en una capital departamental fronteriza que hoy reclama la atención debida de la institucionalidad en materia de inversiones, superación de problemas estructurales como el desempleo y la informalidad, consolidar la reducción de la pobreza y, por supuesto, una estrategia sólida para derrotar al crimen.

Y como ciudadanos también nos corresponde ayudar a hacer más llevadera la vida diaria en Cúcuta, con pequeños cambios y el acatamiento de las reglas y normas de comportamiento que al final al integrarse como un todo producirán un mejor ambiente dentro de lo que ahora se plantea como ciudades incluyentes con habitantes realmente comprometidos.

La idea es que entre todos hagamos un esfuerzo y que a la vez la administración municipal y el Concejo atiendan y entiendan la trascendencia del compromiso que tienen de sacar adelante lo planteado en el Plan de Desarrollo Municipal. Ojalá los 292 años pinten mejor.

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