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Economía
Nequi espera cerrar su proceso de independencia en el tercer trimestre de 2026
Andrés Vásquez Echeverri, presidente de Nequi, en entrevista con el semanario Acento Colombia habló del proceso de independencia y cómo ha evolucionado esta empresa.
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La opinión
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Lunes, 20 de Abril de 2026

Nequi avanza hacia su independencia definitiva, un proceso que espera cerrar en el tercer trimestre de 2026 tras completar ajustes tecnológicos, operativos y regulatorios, luego de haber obtenido el visto bueno de la Superintendencia Financiera de Colombia.

Según Vásquez, esta “emancipación” marca la evolución de una plataforma que nació dentro de Bancolombia y hoy, con más de 27 millones de usuarios, opera como una compañía con vida propia, sin que ello implique cambios en la experiencia del usuario.

Usted ha descrito el crecimiento de la plataforma como “cambiar cuatro motores de un avión en pleno vuelo”. ¿A qué se refiere con esta metáfora?

Fue un proyecto bastante retador, porque implicó cuestionar y transformar el negocio en el que había trabajado durante casi 15 años en Bancolombia. Aunque ya tenía experiencia en la transformación y gestión de canales digitales, este desafío significó empezar desde cero.

Con más de 26 años en la banca, ¿cómo surgió esa apuesta dentro de una organización tan grande y compleja? ¿Qué permitió darle autonomía a ese equipo para crear lo que hoy es Nequi?

Yo creo que históricamente Bancolombia ha sido un banco que ha retado la industria y ha marcado hitos de innovación, como la introducción del primer cajero electrónico y de las primeras transacciones por internet. Sin duda, ha sido un motor importante de transformación en el sector.

Sin embargo, en ese momento empezamos a darnos cuenta de que era necesario ir más allá y cuestionar el corazón mismo de lo que hacíamos. Por ejemplo, la relación con los jóvenes dentro de la banca, a pesar de contar con canales digitales, todavía presentaba muchas fricciones.

Además, vimos cómo otros jugadores de nicho comenzaban a moverse con mayor rapidez, entrando a la industria con nuevas reglas, tecnologías y una mentalidad distinta, lo que representaba una amenaza real. También estaban los ejemplos de otras industrias que no reaccionaron a tiempo, que no se atrevieron a retarse a sí mismas y dejaron sus ideas guardadas sin ejecutarlas.

Todo esto nos llevó a un momento de reflexión profunda y a una convicción clara: siendo una organización con vocación innovadora, era necesario desafiar nuestro propio modelo y la forma en que hacíamos negocio.

 

En sus inicios, Nequi estaba muy ligada a Bancolombia, pero hoy avanza hacia su propio rumbo. ¿qué significa esta evolución hacia la independencia dentro del Grupo Cibest?

Esta es una historia que ha pasado por varias etapas dentro de la organización y del Grupo Cibest. Inicialmente, arrancamos como una unidad de negocio completamente separada en lo operativo, tecnológico y comercial. Aprovechamos la licencia bancaria de Bancolombia, porque el modelo lo permitía y tenía sentido: estábamos enfocados en el ahorro, las cuentas, la captación y los pagos, y para eso era clave contar con una licencia bancaria. Por eso decidimos hacerlo desde ahí, pero manteniéndonos como una unidad independiente, aunque con el respaldo del banco.

Con el tiempo hemos evolucionado significativamente y hoy contamos con 27 millones de clientes. En la práctica, es como tener un banco distinto operando dentro de otro banco. Por razones de transparencia frente a los inversionistas y también por la reorganización empresarial derivada de la creación del Grupo Cibest, hemos avanzado en un proceso de separación legal.

Es importante aclarar que este cambio no tendrá ningún impacto para los usuarios. Seguiremos siendo parte al 100% del grupo, pero ahora bajo una estructura independiente, con una licencia de compañía de financiamiento, igualmente vigilada por la Superintendencia Financiera.

El proceso se consolidará completamente con la separación formal de los activos y pasivos que hoy están en el balance de Bancolombia hacia esta nueva entidad.


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¿Cómo evitar que la regulación y la rigidez propias del sector financiero terminen frenando esa velocidad de innovación?

Nosotros también hemos pasado por momentos en los que hemos tenido que retarnos y empezar a formalizar más nuestras operaciones. Cuando Nequi arrancó, lo hizo con números pequeños y bajo un enfoque de “beta permanente”, donde las áreas de control no tenían tanto protagonismo en el día a día.

Sin embargo, a medida que crecimos hasta llegar a 27 millones de clientes, esas áreas, como riesgos, cumplimiento y auditoría, se volvieron fundamentales. Son necesarias para un negocio de esta escala, aunque requieren una forma distinta de implementarse y gestionarse, y eso ha sido parte de nuestro aprendizaje.

Al inicio fue clave contar con ese respaldo y con una mirada más madura en estos frentes, lo que nos dejó aprendizajes muy valiosos. Pero, así como hemos reinventado el servicio y el modelo de banca, también le hemos dado una vuelta a cómo operan estas funciones, adaptándolas a lo que llamamos el “modo Nequi”.

Esto, por supuesto, tiene implicaciones: la velocidad ya no es la misma, porque la responsabilidad de operar para 27 millones de clientes exige mayor rigor y no permite experimentar con la misma facilidad que antes. Aun así, seguimos apostando por hacer las cosas de manera diferente, manteniendo nuestra esencia.

¿Cuáles son los pasos que faltan para completar su independencia? ¿Qué condiciones están esperando para dar ese paso definitivo?

Yo diría que estamos en la fase final, cerrando algunos ajustes, principalmente tecnológicos y operativos. Por ejemplo, hay que afinar ciertos puentes transaccionales, especialmente en las operaciones desde y hacia Bancolombia. También estamos adelantando procesos como la cesión de créditos, que implican ajustes contables importantes.

En el frente regulatorio, ya avanzamos bastante: a la Superintendencia Financiera de Colombia le presentamos todos nuestros procesos, les mostramos cómo estamos operando y ya contamos con ese visto bueno que es clave. Esa parte está prácticamente superada, pero aún quedan algunos detalles finales que esperamos cerrar hacia el tercer trimestre de este año.

Más allá de lo técnico, hay un aspecto organizacional muy relevante: esta “emancipación” de una empresa que nació dentro de otra. Lo importante es que, para los usuarios de Nequi, nada cambia en términos de la propuesta de valor. Seguiremos evolucionando como lo hemos venido haciendo, pero ahora con una vida propia y con resultados que serán más visibles de manera independiente en el mercado.

Creo que este paso va a tener efectos muy positivos, tanto para la compañía como para nuestros clientes.

¿Cuáles han sido los principales desafíos en términos de gobernanza y adopción de buenas prácticas del mundo bancario, sin perder la esencia de una compañía 100% digital?

Yo creo que esto trae retos muy grandes. El primero es el patrocinio. Uno de los factores clave de éxito, y algo que la organización ha entendido muy bien, es haber contado con los patrocinadores adecuados dentro de Bancolombia, con la influencia necesaria para abrir espacios, tomar decisiones y darnos los grados de libertad que necesitábamos para avanzar.

El segundo tiene que ver con el crecimiento del liderazgo personal. Pasar de ser parte de un equipo de seis o doce personas a una compañía como Nequi, que hoy tiene cientos de colaboradores, implica asumir desafíos completamente distintos: formarse más, desarrollar nuevas capacidades y empezar a ver la organización desde otra perspectiva.

Ahí entran, por ejemplo, los retos culturales. Cuando éramos un equipo pequeño, la comunicación era directa y ágil: nos reuníamos todos los lunes y teníamos claridad total sobre lo que íbamos a hacer en la semana. Hoy, con cerca de 600 personas, los esquemas de comunicación son mucho más complejos y mantener la conexión con el propósito se vuelve un desafío mayor.

Por eso, hemos tenido que trabajar de manera intencionada en la cultura. Al inicio era algo natural y espontáneo, pero con el crecimiento se volvió necesario definir esos atributos, declararlos y gestionarlos activamente. Hoy contamos con equipos de talento y cultura que nos ayudan a mantenerlos vivos y a asegurar que, incluso en medio del crecimiento, no se pierda esa esencia.

Todo esto plantea retos de liderazgo muy interesantes, que hacen parte del aprendizaje constante.

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¿Cómo se construye la madurez tecnológica necesaria para soportar picos de hasta 68 millones de transacciones sin comprometer la operación?

El crecimiento duele, y en estos procesos se siente. Cuando uno está creando una compañía desde cero, con toda la incertidumbre que eso implica, muchas de las decisiones, especialmente en tecnología, no están pensadas para el éxito a gran escala, sino para innovar, ser flexibles y moverse rápido. No necesariamente estaban preparadas para una operación de 27 millones de clientes.

Eso nos ha obligado a evolucionar, y a veces esa evolución entra en tensión con la velocidad del producto.

En el caso de Nequi, operamos sobre un modelo 100% en la nube, lo que nos permite crecer de manera elástica. Es decir, podemos responder a picos de demanda sin estar limitados por una infraestructura rígida. Este tipo de enfoque tiene mucho que ver con lo que impulsó Amazon, que al enfrentar grandes variaciones en la demanda de su negocio de comercio electrónico, desarrolló capacidades tecnológicas que luego se convirtieron en soluciones para otras compañías con desafíos similares.

Gracias a ese tipo de modelos, hoy podemos decir que, en términos de volumen y alcance, no tenemos restricciones de capacidad. Nuestra infraestructura está preparada para escalar al ritmo que el negocio lo demande.


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 En términos tecnológicos, ¿Nequi y Bancolombia aún comparten infraestructura y capacidades, o ya operan de forma completamente independiente?

Desde el principio tomamos la decisión de trabajar con una arquitectura separada. Construimos todo desde cero, literalmente sobre una hoja en blanco, e implementamos un core con un aliado. Eso nos dio mucha velocidad al inicio, porque desarrollar algo nuevo suele ser más ágil que adaptar soluciones ya existentes. Además, nos obligó a simplificar los productos, lo cual terminó siendo muy positivo porque los hace más accesibles para las personas.

Siempre hemos mantenido esa independencia. Aunque, por supuesto, existen conexiones con Bancolombia —por ejemplo, en las transacciones entre cuentas o en algunos procesos específicos—, la base tecnológica, la aplicación y las integraciones son propias de Nequi.

También compartimos ciertas infraestructuras, como los cajeros electrónicos y algunos corresponsales bancarios, lo que genera esos “vasos comunicantes” entre ambas operaciones. Pero, en esencia, el corazón tecnológico y el desarrollo del producto han sido independientes desde el inicio.

Cuando un usuario intenta pagar y Nequi no está disponible, ¿a qué se deben estas caídas y cómo explicarle al colombiano, que depende de la app en su día a día?

Los desafíos tecnológicos son inevitables, y más aún cuando tienes una base de 27 millones de usuarios, donde cerca del 70% de los adultos usan Nequi. En ese contexto, cualquier falla se hace mucho más visible.

La tecnología, por naturaleza, puede tener interrupciones. A eso se suma la velocidad con la que lanzamos nuevos desarrollos y el proceso de escalamiento en el que estamos. Por ejemplo, la migración de la última parte de nuestra operación a la nube se completó en noviembre del año pasado, y eso nos dio mucha más estabilidad y tranquilidad. También hemos fortalecido la preparación ante contingencias, porque el verdadero reto es que, incluso cuando haya fallas, el usuario no las perciba.

Hemos avanzado bastante en ese frente. Antes, por ejemplo, no teníamos suficientes redundancias, lo que hacía que cualquier inconveniente se sintiera más. Hoy trabajamos en desacoplar la tecnología para que, si ocurre una falla puntual, no afecte la mayoría de las transacciones.

Además, hemos habilitado alternativas. Antes, si el sistema fallaba, prácticamente todo se detenía; ahora, incluso en esos casos, los usuarios pueden retirar dinero en cajeros o corresponsales, muchos de ellos compartidos con Bancolombia.

Todo esto responde a un proceso natural de evolución: mejorar la infraestructura, actualizar sistemas y adaptarnos al ritmo de crecimiento, entendiendo que la tecnología siempre implica retos, pero también oportunidades para fortalecerse.

¿Cómo funciona su modelo de negocio y cuáles son hoy sus principales fuentes de ingresos para garantizar sostenibilidad y escalabilidad?

Yo creo que hay varias fuentes de generación de ingresos. Empiezo por el corazón del servicio en Nequi, que es la cuenta. Para nosotros, es como el equivalente digital del efectivo, un “derecho” que tienen las personas para manejar su plata de forma simple. Por eso, ese servicio debe ser gratuito, con la mayor cobertura y facilidad posible, lo más parecido al uso del efectivo.

Ahí nuestro enfoque es ser extremadamente eficientes: en la adquisición de clientes, en la atención, en los costos de transacción, en el manejo del efectivo. No tenemos oficinas físicas; operamos principalmente con tecnología, cajeros, corresponsales y canales de atención como contact center. Esa eficiencia nos permite que los recursos que se mueven dentro del sistema, los saldos y el flujo de pagos, puedan generar rentabilidad al ser gestionados dentro del grupo, en conexión con Bancolombia.

Luego está una segunda línea de ingresos basada en servicios de pago por uso. En muchos casos, el usuario no paga directamente, sino que son los aliados quienes nos pagan por acceder a nuestra base de clientes. Por ejemplo, recargas de celular, venta de tarjetas prepago de plataformas de entretenimiento, pagos en comercios a través de nuestro botón, o recepción de remesas. Ahí se generan comisiones, ya sea por transacción, por intermediación o por tasas de cambio. También entran productos como seguros o algunos servicios adicionales que sí tienen un cobro para el usuario, extendiendo ese modelo más allá del core gratuito.

La tercera fuente es el crédito. Empezamos hace unos seis años, aprendiendo paso a paso, y hoy ya lo hemos acelerado. Cerca de un millón de usuarios han accedido a crédito con Nequi. Aquí operamos bajo el modelo clásico de intermediación financiera: utilizamos los recursos que circulan en las cuentas para colocarlos en créditos y generar ingresos a través de intereses.

En conjunto, es un modelo que combina eficiencia en el servicio base, ingresos por comisiones en el ecosistema y rentabilidad a través del crédito.

La apuesta por ofrecer crédito accesible compite con prácticas informales como el “gota a gota”, pero implica prestar a usuarios con poca o nula experiencia crediticia. ¿Cómo logran equilibrar inclusión financiera y sostenibilidad, especialmente frente al riesgo de morosidad?

Parte del valor de haber empezado desde el ahorro, las transacciones y los pagos en Nequi es que ahí sembramos la base para construir productos de crédito sostenibles. Ese recorrido nos ha permitido entender mucho mejor a los clientes.

Cuando procesas picos de hasta 80 millones de transacciones en un día y tienes más de 27 millones de usuarios moviendo su dinero de forma constante, empiezas a ver patrones que antes no eran visibles para la banca tradicional. Y eso es clave, porque al momento de prestar, lo más importante es entender si una persona tiene la capacidad de generar el flujo de caja necesario para pagar.

Con toda esa información, y apoyados en analítica avanzada e inteligencia artificial, podemos estimar ingresos, comportamientos y probabilidades de pago con mucha más precisión. Eso nos permite tomar decisiones de crédito más informadas y, sobre todo, más incluyentes.

De hecho, hoy cerca del 35% de los créditos que otorgamos en Nequi son para personas con poca o nula experiencia crediticia. Ahí hay un mensaje claro: la puerta de entrada al crédito es el buen manejo del dinero. Entre más uses la cuenta, más transacciones hagas y mejor organices tus finanzas, más información generas y más posibilidades tienes de acceder a productos de crédito.

Nequi cuenta con un activo clave: la información sobre los hábitos financieros de sus usuarios. ¿Cómo utilizan esos datos, de forma responsable, para diseñar nuevos productos o desarrollar nuevas líneas de negocio?

Desde el inicio, y todavía hoy, desarrollamos productos en conversación directa con ellos. En Nequi probamos funcionalidades, las lanzamos y observamos cómo las usan realmente las personas.

Por ejemplo, ahora con el tema de compra de dólares digitales, el producto ya está listo, pero abrimos primero una lista de espera y les preguntamos directamente a los usuarios para qué quieren comprar esos dólares. Ya tenemos más de 12.000 respuestas, y esa información nos permite entender sus motivaciones y construir un producto mucho más alineado con sus necesidades reales.

Esa combinación de analítica y datos agregados es clave para mejorar el servicio. Incluso hoy contamos con espacios dentro de la app de sugerencias personalizadas, basadas en el comportamiento de cada usuario, su contexto y su ubicación, para ofrecerle lo que realmente le puede servir.

Además, esa misma información juega un papel fundamental en seguridad. Los patrones transaccionales nos permiten anticipar comportamientos inusuales y ayudar a proteger mejor el dinero de las personas. En resumen, los datos no solo nos ayudan a diseñar mejores productos, sino también a ofrecer experiencias más seguras y relevantes.


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 ¿Qué aprendizajes sobre el comportamiento de los usuarios de Nequi los han sorprendido?

Nosotros hemos identificado varios insights muy interesantes a partir de la forma en que las personas interactúan con su dinero en Nequi. Por ejemplo, hay algo muy marcado: el vínculo entre el uso de la plataforma y el deseo de tener moto. Es impresionante ver cuántas metas están relacionadas con comprar una moto, mejorarla o pagar su seguro.

En general, el deseo de progreso de los colombianos es muy evidente y muy valioso. A través de herramientas como los “bolsillos” y la forma en que las personas organizan su plata, podemos identificar aspiraciones muy claras: desde viajar hasta cumplir objetivos personales o familiares.

Toda esa información, que surge de la relación cotidiana que los usuarios tienen con la plataforma, es clave para nosotros. Nos permite entender mejor sus necesidades y construir productos y servicios mucho más alineados con lo que realmente quieren lograr.

 

Antes de entrar en temas de seguridad e inteligencia artificial, quisiera enfocarme en el liderazgo. Tras 10 años al frente de Nequi, ¿qué ha cambiado en usted como líder desde los inicios hasta hoy?

Hace diez años este tipo de cosas no me pasaban. He tenido que soltar algunas actividades que me encantaban para asumir otras. Antes estaba muy metido en la construcción de la tecnología y en el diseño de los productos; era algo en lo que participaba de manera muy directa.

Hoy me toca hacerlo a través de los equipos. Sigo involucrándome, reservo tiempo para revisar diseños y dar retroalimentación sobre cómo estamos construyendo en Nequi, pero ya no desde el mismo nivel de detalle de antes.

Al mismo tiempo, han aparecido otros frentes: relaciones más corporativas, el vínculo con reguladores como la Superintendencia Financiera de Colombia y con distintos actores externos. También el reto de liderar equipos mucho más grandes, de alinear a las personas alrededor de un propósito, de motivar y movilizar.

 

¿Cómo imagina a Nequi en los próximos 10 años y qué tipo de plataforma tendrán las nuevas generaciones que hoy están empezando a usarla?

Está cambiando muchísimo. Yo creo que la influencia de los agentes y de la inteligencia artificial generativa va a tener un impacto enorme en la banca, en la industria y en aplicaciones como Nequi.

Lo que veo es un servicio mucho más conversacional, más cercano a una interacción tipo chat, donde la relación con la plataforma sea más natural. También será mucho más predictivo: capaz de anticiparse a las necesidades del usuario a partir de su comportamiento y del contexto.

Además, muchas decisiones operativas van a estar más delegadas en la tecnología, con sistemas que actúan según las instrucciones y preferencias que el usuario haya definido. Eso hará que la experiencia sea más fluida y menos friccional.

También creo que las transacciones van a volverse más “invisibles”. Es decir, más que enfocarse en la transacción en sí, el sistema entenderá el propósito detrás —comprar algo, ahorrar, viajar— y actuará en función de eso. La banca va a estar más presente en la vida de las personas, pero de una forma más integrada y transparente.

En resumen, será una experiencia más anticipada, más inteligente y mucho más centrada en lo que realmente necesita el usuario.

¿Cuál es el propósito que guía a la compañía y qué principios son no negociables para su equipo en la construcción de un mejor país?

Al final, se trata de algo muy simple, que la relación de las personas con la plata sea más fácil. Manejar el dinero, tengan mucho o poco, suele ser un dolor de cabeza, y nuestro propósito en Nequi es justamente aliviar eso.

Pero no es solo simplificar, también es generar progreso. Cuando, por ejemplo, un vendedor que antes solo recibía efectivo empieza a aceptar pagos digitales y eso le permite vender más, ahí hay un cambio real. Eso abre posibilidades: crecer, organizarse mejor, pensar en metas más grandes para su vida y su negocio.

Para mí, eso es progreso: crear herramientas que le permitan a las personas avanzar, mejorar su situación y construir oportunidades desde su día a día.

¿Cómo trabaja Nequi para prevenir fraudes y anticiparse a nuevas amenazas en seguridad digital?

El tema de seguridad tiene varios componentes. El primero es la seguridad propia de la aplicación para manejar la plata. En Nequi usamos un modelo basado en tres factores: lo que tienes (el celular), lo que sabes (la clave) y lo que eres (reconocimiento facial). Esa combinación permite proteger muy bien los recursos. Pero también es clave entender que, si una persona comparte esos datos o cae en engaños, en la práctica está entregando las “llaves” de su cuenta.

El segundo componente es la seguridad cibernética. Ahí la responsabilidad es nuestra, es decir, proteger la infraestructura, prevenir intrusiones, bloquear ataques, virus o intentos de hackeo. Para eso hemos hecho inversiones importantes y trabajamos con empresas especializadas que constantemente ponen a prueba nuestros sistemas para anticiparnos a posibles vulnerabilidades.

Y el tercer frente son los modelos analíticos y la inteligencia artificial. A partir de los patrones de comportamiento de cada usuario, podemos detectar movimientos inusuales y actuar preventivamente: bloquear, rechazar o pedir validaciones adicionales en ciertas transacciones. La idea es que, si algo no se comporta como normalmente lo hace el usuario, podamos intervenir a tiempo y confirmar que realmente es él quien está realizando la operación.


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 Muchos usuarios han enviado dinero por error y antes no había forma de recuperarlo. Hoy Nequi ya ofrece una solución. ¿Cómo funciona y qué opciones tienen los usuarios en estos casos?

Yo creo que lo primero es dar claridad de por qué pasan estas situaciones. Es parte de la realidad del mundo digital. Antes, por ejemplo, uno tenía que aprender a identificar un billete falso; hoy el reto es distinto: entender cómo cuidar la plata en entornos digitales y adoptar nuevas precauciones.

Desde Nequi hemos trabajado en hacer esto más sencillo. Un ejemplo es mostrar los datos del destinatario antes de confirmar una transacción. Eso permite validar a quién le estás enviando el dinero y evitar errores. Incluso genera interacciones más humanas: verificas el nombre, confirmas con la persona y haces la transacción con más seguridad. Este tipo de prácticas, que antes eran innovadoras, hoy ya son un estándar en la industria.

Otro avance importante es la gestión de errores. Antes, si te equivocabas enviando plata, resolverlo era más complejo. Hoy, desde la misma app puedes solicitarle a la persona que te devuelva el dinero de forma sencilla. Se envía una notificación y, si el receptor acepta, se realiza la transacción inversa.

Ahora, es clave entender por qué no se puede revertir automáticamente un pago. Las transacciones deben ser confiables: si se pudieran deshacer sin autorización, se perdería la confianza en todo el sistema de pagos. Por eso, la devolución depende de la aprobación de quien recibió el dinero.

Ahí también entra un componente de cultura y responsabilidad. Cuando alguien recibe un dinero por error, lo correcto es devolverlo. Nosotros facilitamos ese proceso para que sea fácil y rápido, pero también creemos que es importante fomentar ese comportamiento en los usuarios.

 

¿Sí devuelven la plata a los colombianos?

En la mayoría de los casos sí. Cuando hay errores en envíos desde Nequi, la mayoría de las personas devuelve el dinero, porque entienden que fue una equivocación. Al final, la mayoría actúa de buena fe.

Hay casos en los que no ocurre así. A veces, cuando se presenta una queja, intentamos contactar a quien recibió el dinero, pero no siempre es posible: no contestan, no logramos ubicarlos o surgen otras dificultades. En esos escenarios, la recuperación se complica.

Por eso, más allá de lo que pase después, lo más importante es la prevención: revisar bien los datos antes de enviar, confirmar que sí es la persona correcta y tomarse unos segundos adicionales para evitar errores.

¿Qué es lo más charro que les ha pasado en estos 10 años?

Hay anécdotas muy bonitas. Recuerdo el caso de una persona en Urabá que no era un usuario muy activo de Nequi, pero tenía la app. En algún momento perdió sus documentos y se quedó sin nada físico, y fue justamente Nequi lo que le permitió salir adelante en una situación complicada, incluso relacionada con un tema de salud.

Después nos envió una carta contándonos cómo esa posibilidad de manejar su dinero desde el celular —sin necesidad de tarjeta o papeles— le resolvió un problema muy serio. Decía que, a partir de ese momento, Nequi le había cambiado la vida y que iba a convertirla en su cuenta principal.

Ese tipo de historias no son graciosas, pero sí muy significativas. Muestran cómo algo tan simple como poder retirar plata solo con el celular puede marcar una diferencia real en momentos difíciles y facilitarle la vida a las personas.

 

Las remesas ya superan la inversión extranjera directa en Colombia, en un contexto de creciente migración. ¿Qué rol busca jugar Nequi en este mercado y cómo están abordando esta dinámica que representa tanto un reto como una oportunidad de negocio?

Primero, nosotros ya tenemos una base muy sólida en remesas, porque hoy en Nequi recibimos cerca de un millón de remesas al mes, así que entendemos muy bien ese comportamiento y es parte del corazón del servicio.

Hacia adelante, lo que vemos es una banca con menos fronteras. La industria y Nequi en particular va a ser cada vez más transnacional. Por eso estamos desarrollando nuevas capacidades, como la compra de dólares digitales. Esto va a cambiar la dinámica, porque permitirá conectar billeteras en dólares en tiempo real con Nequi, haciendo las transacciones mucho más ágiles y directas.

Además, hay algo clave que es integrar a los colombianos que están en el exterior dentro del ecosistema. Hoy, quien envía dinero normalmente se limita a mandar la plata, pero la oportunidad es mucho mayor. Ese familiar también podría pagar servicios públicos en Colombia, comprar un seguro para sus seres queridos o gestionar otros gastos directamente desde donde está.

La visión es pasar de una remesa que simplemente llega y se gasta, a una integración completa de que quienes están fuera del país puedan usar y participar activamente en el ecosistema de Nequi. Ese es uno de nuestros grandes focos hacia el futuro.

En el contexto de los dólares digitales, ¿Nequi contempla integrar en el futuro criptomonedas como Bitcoin dentro de su oferta de servicios?

En este momento estamos muy enfocados en monedas estables, en stablecoins. Para Nequi el objetivo no es la especulación ni ser una plataforma para “hacer plata fácil”, sino volver este tipo de herramientas algo cotidiano y útil en la vida real.

Por eso estamos trabajando alrededor de dólares digitales o incluso euro digital, que funcionan como mecanismos de conexión con el mundo, especialmente para quienes tienen familiares en el exterior. La idea es que estas soluciones sirvan para cosas concretas: enviar dinero, pagar, o incluso planear gastos.

Un ejemplo claro es el de unas vacaciones. Si estoy pensando viajar en diciembre, puedo usar un dólar digital para asegurar el valor de mi dinero desde antes, sin depender de si la tasa de cambio sube después y me afecta el presupuesto. Ese tipo de usos —más prácticos que especulativos— son los que queremos impulsar.

Dentro del Grupo Cibest también existen otras iniciativas como Wenia, donde sí se manejan activos como Bitcoin o Solana, enfocados en inversión. Pero en Nequi, por ahora, el foco está exclusivamente en monedas estables, con un enfoque práctico, accesible y orientado al día a día de las personas.

Nequi ha tenido presencia en mercados como El Salvador y Guatemala. ¿Cómo están evolucionando estos mercados y cuáles son los próximos pasos de la compañía en la región?

Nosotros ya estamos presentes en El Salvador y Guatemala. En este último estamos llegando cerca de los 100.000 clientes, y ha sido un proceso muy valioso para entender las dinámicas propias de cada mercado.

La estrategia ha sido adaptarnos a la realidad local: cada país tiene comportamientos, necesidades y contextos distintos, y eso implica ajustar la propuesta de valor de Nequi. En el caso de Guatemala, vemos un país con muchísimo potencial y grandes oportunidades para aportar al progreso de las personas, muy en línea con lo que hemos hecho en Colombia.

En términos operativos, en Guatemala trabajamos sobre la licencia de Banco Agromercantil, y en El Salvador lo hacemos con Banco Agrícola, ambos parte del Grupo Cibest. Estamos muy contentos con estos avances y con el aprendizaje que nos deja esta expansión internacional.


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