La esperanza y la producción de alimentos son una realidad en el predio Los Tanques, un terreno en El Zulia entregado hace ocho meses por la Agencia Nacional de Tierras (ANT) a 54 mujeres sobrevivientes del conflicto armado en el Catatumbo.
Las campesinas impulsan proyectos de cría de pollos, cerdos búfalos, peces y cultivos de pancoger. Ellas, que durante años trabajaron tierras ajenas y lucharon por más de dos décadas por el derecho a la tierra, son ahora ejemplo de que la Reforma Agraria llega a las víctimas.
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El predio, con una extensión de 724 hectáreas, refleja la organización y el liderazgo de estas mujeres.
Marleny Buitrago, beneficiaria que conoció la guerra a los 12 años, dijo que el proceso ha ido más allá de sembrar, porque el Servicio nacional de Aprendizaje (SENA) los va a capacitar y dar las máquinas para hacer concentrado.
“Como todas estamos criando pollos, gallinas y cerdos, decidimos enfocarnos en producir purina, no solo para nosotras, también para venderle a otros. Esto ya se volvió una oportunidad para sostenernos entre todas”, agregó.
Estas mujeres y sus familias han vivido el conflicto armado de múltiples formas: desplazamiento forzado, asesinatos y desapariciones. Muchas son sobrevivientes de la masacre de La Gabarra, perpetrada por grupos paramilitares a finales de los años noventa.
Para María Carvajal, lideresa del Catatumbo, lo que hoy viven no tiene comparación con su pasado. “Este lugar es como un paraíso. Nos cambió la vida por completo, porque quien tiene tierra y agua tiene vida. Ya no tenemos que pagar por lo básico, estamos en nuestra propia tierra, sembrando, produciendo comida”, expresó.
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Tener tierra fue durante años un sueño que estuvo a punto de desvanecerse, luego de que en gobiernos anteriores se les negara la adjudicación de las dos hectáreas que solicitaban. Sin embargo, en la administración de Gustavo Petro, a través de la ANT liderada por Felipe Harman, no solo se materializó ese anhelo, sino que recibieron un predio mucho mayor al esperado.

“Esto le llena a uno el corazón… han sido muchos años de desplazamiento y de abandono. Aquí vamos a reunir a la familia, a los amigos, a empezar otra vez. Es una emoción muy grande”, señaló María Irene Elver Serrano, víctima de desplazamiento.
Este predio, las beneficiarias proyectan la creación de espacios de aprendizaje, cuidado y emprendimiento para las infancias y las mujeres.
El coordinador de la Unidad de Gestión Territorial (UGT) de la ANT en Norte de Santander, Javier Santiago Velásquez, dijo que las víctimas del conflicto armado tienen ahora un espacio donde han venido construyendo no solamente su finca, sino también territorio.
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“Se han organizado para defender los derechos humanos, la defensa de la mujer y para construir justicia social y paz en una región como el Catatumbo, que ha sido profundamente golpeada por la violencia”, aseguró.
Tras una visita de seguimiento y acompañamiento al proceso posterior a la entrega de tierras, exaltó la labor de estas 54 mujeres y sus familias, las cuales, a pesar de todo por lo que han pasado, insisten en continuar en la zona y aportar a su transformación.
Esta región ha recibido un impulso significativo con el Plan Catatumbo, iniciativa que, en el marco del Estado de Conmoción Interior del año pasado, permitió gestionar 43.868 hectáreas, titular 9.951, expedir 186 títulos de propiedad y avanzar en la consolidación de la Zona de Reserva Campesina Paz y Unión del Catatumbo, con un área de 59.000 hectáreas.
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