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Cúcuta: un disparo acabó con la vida de ‘Toto, el coquero’, el General Santander lo extrañará
Hay dolor en el barrio Panamericano por el asesinato de Roberto Antonio Manzano Galvis.
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La opinión
La Opinión
Domingo, 24 de Mayo de 2026

La esquina de una tienda en la avenida 8 con calle 5 del barrio Panamericano, el lugar donde durante años compartió risas, charlas y largas noches con vecinos y amigos, terminó convirtiéndose en el escenario donde Roberto Antonio Manzano Galvis encontró la muerte.

A él, generalmente, se le veía allí con una cerveza en la mano o fumando. Cuentan algunos allegados que, con música o sin ella, se ponía a bailar, porque ‘Toto, el coquero’, como era conocido Manzano, “era muy alegre”.


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A sus 65 años, Toto se dedicaba al comercio informal. Una de sus hermanas indicó a este medio que durante mucho tiempo trabajó en el Estadio General Santander. En cada partido del Cúcuta Deportivo acudía a vender agua, chicharrón, bofe y cocadas. Precisamente de allí nació su apodo.

“A Toto le decían el coquero porque nosotros hacíamos cocadas para vender. De un tiempo para acá iba con menos frecuencia. Él era muy querido por los vecinos. Mi mamá aún está en shock por la noticia”, dijo la doliente.

La víctima convivía con su esposa muy cerca de su casa paterna, en ese mismo barrio, lugar donde nació, creció y murió. Solía ir un rato a la tienda antes de regresar a descansar, pero este viernes eso no ocurrió.

Familiares, amigos y habitantes de la comunidad lloran el asesinato de Manzano y no entienden por qué le quitaron la vida. Eran las 10:00 de la noche cuando Toto fue abordado por dos sujetos que se movilizaban en motocicleta. Uno de ellos, vestido con un buzo blanco, descendió del vehículo y lo atacó. Luego ambos delincuentes huyeron.


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“Solo fue un tiro, es lo único que se escuchó. No sabíamos que le habían disparado, porque a veces a él le daba por explotar los encendedores que usaba para prender sus cigarros. Los tiraba contra el piso y sonaban así”, relató una residente.

Cuando los vecinos se percataron de lo ocurrido, minutos después, el adulto yacía en el suelo, en medio de un charco de sangre.

Manzano

Un disparo mortal

“Nosotros estábamos en la casa preparando comidas rápidas, porque vendemos a domicilio, cuando llegaron a avisarnos que le habían disparado a mi hermano. No escuchamos el tiro, pero fue uno solo; se lo dieron en el cuello. Salimos corriendo y cuando llegamos pensamos que aún estaba vivo, porque se movía”, relató una de sus familiares.

El hombre fue trasladado de inmediato al Hospital Universitario Erasmo Meoz (HUEM), pero los médicos no pudieron hacer nada, debido a que ya no presentaba signos vitales, según el parte médico.

“En la zona hay muchas cámaras de seguridad. Esperamos que sirvan para dar con el paradero de los que lo mataron y que las autoridades hagan justicia. Lo que sí es seguro es que Dios hará justicia, porque él no se metía con nadie”, manifestó la hermana.


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Dentro del hogar creen que, como Toto a veces se emborrachaba y decía muchas cosas sin pensar, pudo haber generado algún malestar en alguien que lo escuchó y, por esa razón, lo asesinaron, pues no encuentran otra explicación.

Siempre fue un hombre tranquilo, solidario y cercano a la comunidad. Tanto así que, cuando había elecciones municipales, ayudaba al grupo político de su preferencia a movilizar votantes, razón por la que era ampliamente conocido en Panamericano.

Ayer, la Policía Metropolitana de Cúcuta (Mecuc) continuaba las indagaciones para esclarecer el crimen y dar con el paradero de los responsables. Mientras tanto, la familia esperaba la entrega del cadáver para darle cristiana sepultura.

Esta es la segunda tragedia que golpea a la familia Galvis Manzano en diez años. En 2016, otro hermano, Marcos, fue asesinado cuando vendía una motocicleta en el barrio El Contento, de acuerdo con sus allegados. La víctima fue atacada luego de recibir el dinero de la transacción.


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