El inicio del 2026 marca una nueva etapa financiera para el arbitraje en el fútbol profesional colombiano, tras confirmarse un ajuste del 6% en los honorarios por partido para los jueces del certamen.
Este incremento busca equilibrar la balanza ante las exigencias del deporte moderno y la inflación actual, posicionando la labor del juez central con un pago de $3.075.000 por encuentro. Es una cifra que refleja la responsabilidad de ser la máxima autoridad en el campo, aunque la estructura de compensación también reconoce el papel fundamental del equipo de apoyo tecnológico y de campo.
En ese sentido, la equidad se manifiesta en las funciones de mayor peso técnico: tanto los asistentes de línea como el encargado del VAR percibirán ahora $2.152.000 cada uno.
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Por su parte, el asistente del VAR (AVAR) recibirá un pago de $1.541.000, mientras que el cuarto árbitro, encargado de la logística en la zona técnica y el control de cambios, percibirá $311.000. Estas cifras, vigentes a partir de febrero de 2026, consolidan un esquema donde la precisión tecnológica y el juicio humano intentan profesionalizarse cada vez más.
El arbitraje del fútbol colombiano es muy criticado
A pesar del reciente incremento salarial del 6% en 2026, el arbitraje colombiano atraviesa una crisis de credibilidad. Las críticas no cesan: la afición y los clubes cuestionan la falta de criterio unificado, el uso ineficiente del VAR y decisiones que alteran el curso de la liga.
Aunque un juez central gana hoy $3.075.000 por partido, el debate se centra en si la remuneración técnica coincide con la calidad del espectáculo.
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