Para el golfista estadounidense Brooks Koepka, saber que la espectadora que resultó herida por una bola lanzada por él, durante la Ryder Cup el pasado fin de semana en Francia ha perdido la visión en un ojo, significa “probablemente uno de los peores días de (su) vida”, declaró este miércoles el deportista antes del torneo Alfred Dunhill Links Championship, en Escocia.
La francesa Corine Remande, de 49 años, presentó una demanda en Lyon por “lesiones involuntarias e incumplimiento de las reglas de seguridad” contra los organizadores de esta competición que opone cada dos años a los mejores golfistas europeos y estadounidenses.
Remande reprocha a la organización que nadie lanzó un grito de alerta cuando se vio que la pelota se dirigía hacia una zona de espectadores y que nadie se ha puesto en contacto con ella una vez fue evacuada del campo con el ojo ensangrentado camino del hospital.
Además denunció haber estado tirada en el suelo durante cerca de una hora sin que los socorristas interviniesen antes de ser evacuada “en un gran descontrol”. “Tuve miedo de ser pisoteada porque llegaba Tiger Woods y la muchedumbre aumentaba alrededor nuestro”.
“No sabía nada antes de mi llegada aquí. No soy el más activo en las redes sociales, por lo que cuando he llegado aquí y vi que tenía como siete llamadas perdidas y 25 mensajes me he preguntado: ‘¿Qué está pasando?’ Y después me han anunciado la noticia y por supuesto se me ha roto el corazón”, añadió Koepka.
El golfista precisó que ha contactado con la familia de Corine Remande para transmitirle su apoyo y simpatía.
Los organizadores de la Ryder Cup han declarado por su parte que continuarán “aportando nuestro apoyo” a la víctima, pero precisaron que se lanzó un aviso a los espectadores.
