El debate de control político citado ayer para que la Alcaldía y la empresa Veolia explicaran la prórroga por 20 años del contrato del relleno sanitario terminó sin respuestas de fondo por parte de la primera y elevó la tensión entre la administración y el Concejo.
La sesión, prevista para las 8:00 a.m., comenzó 45 minutos después. El primero en intervenir fue el secretario general, Bierman Suárez Martínez, quien aseguró que su despacho no participó en la firma del otrosí.
Luego fue llamado el secretario jurídico, Misael Zambrano, quien se desempeñaba como alcalde encargado al momento de la prórroga. En lugar de responder el cuestionario, inició una exposición sobre las normas que rigen los controles políticos, lo que generó reclamos inmediatos de los concejales, que le exigieron ceñirse a las preguntas.
Tras solicitar dos recesos, Zambrano reiteró que no podía responder porque actuó como alcalde encargado y, según dijo, “los alcaldes no son sujetos de control político”. La afirmación aumentó el malestar en la plenaria y derivó en fuertes cuestionamientos desde las curules.
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Sin interlocución de los funcionarios citados, el debate se centró en las intervenciones de los concejales, quienes expusieron sus reparos a la prórroga del contrato.
“Se pasó por alto al Concejo”
El concejal Álvaro Raad sostuvo que la decisión debió tramitarse con mayor transparencia y advirtió que implicó cambios sustanciales con nuevas cargas económicas.
Señaló, además, que el Concejo no fue informado de una medida cautelar del Juzgado 13 Administrativo de Cúcuta que suspendió una frase del Estatuto Presupuestal, lo que habría evitado el paso del trámite por la corporación.
“Aquí se comprometió la operación del relleno por 20 años sin claridad para la ciudadanía”, afirmó. También precisó que la discusión se centra en la operación del relleno sanitario y no en la recolección de basuras.
Por su parte, el concejal Carlos Dueñas habló de posibles irregularidades en el plazo de la prórroga. Indicó que, aunque se invoca la Ley 142, el contrato también se rige por la Ley 80, que limita las ampliaciones al 50 % del tiempo inicial. “En este caso se superó ese tope”, dijo.
Dueñas agregó que, tras 25 años, el relleno debía revertir a la ciudad para ser operado por una empresa pública local, como se planteó por parte de la administración municipal.