Regreso a Colombia y vida después
Tras meses de vivir las mencionadas situaciones, el huilense relató que en 1954 pudieron volver en barco a su país natal.
Nuevamente en Colombia, Vega señaló que fue elegido, junto con un sargento y otro soldado, para entregarle la bandera del país al expresidente Gustavo Rojas Pinilla.
Precisó que, aunque el evento llegó a desarrollarse en la Plaza de Bolívar, en Bogotá, el mandatario no los atendió. En cambio, fueron recibidos por su hija María Eugenia Rojas, quien les brindó honores por su valentía.
“Dos semanas después nos dieron de baja en el Ejército, pero sin ningún tipo de pensión. Por lo mismo, decidí volver a Caquetá, donde por varios años me dediqué a vender cadenas para motosierras”, contó el veterano.
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La vida del exmilitar empezó a cambiar a mediados de 1960, cuando formó una familia y, posteriormente, un sargento de la Policía le ayudó a obtener una pensión.
Su llegada a Norte de Santander se dio hace 50 años, cuando conoció a quien sería su segunda esposa. Desde entonces, García vive en la ciudadela de Juan Atalaya, donde aún conserva el uniforme, medallas y fotos que marcaron su vida en la década de 1950.
En cuanto a sus otros compañeros, agregó que muchos de ellos ya han fallecido por la edad. “Todavía conservo contacto con Luis Lizcano, que es otro veterano de esa guerra. Anteriormente, varios nos reuníamos en el centro, pero eso se acabó”, puntualizó.
Más allá de los desafíos enfrentados, Abelardo Vega expresó que su participación en el Ejército también le dejó mayor disciplina y la capacidad de nunca rendirse, valores que ha aprovechado para enseñar a su familia y a las nuevas generaciones que escuchan su historia.
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