Las actividades comerciales arrancan desde la madrugada en el mercado mayorista más importante de la ciudad. Las jornadas van hasta pasado el mediodía y de esta economía dependen cientos de familias.
Hoy en el Día de las Madres, La Opinión le cuenta las historias de cuatro mujeres que ha sabido llevar su arduo trabajo y la formación de sus hogares, fruto del esfuerzo y la dedicación.
Ceci Abril Castellanos es una mujer de 47 años que labora comercializando frutas y verduras en el sector del galpón azul de Cenabastos. Con su trabajo, por más de 24 años, ha sido el sustento económico para su familia de cinco hijos (tres adultos y dos menores de edad).
En los años de crecimiento de sus primeros hijos fue un desafío dado su horario laboral, pero Ceci tuvo la fortuna que los hermanos mayores cuidaban de los menores, mientras ella regresaba a la casa para continuar con su rol de madre como atenderlos y quererlos.
Aunque el padre no siempre estaba presente, ella asumió en su totalidad su rol para sacar adelante a sus pequeños y, a la vez, buscar el equilibrio perfecto entre su trabajo sin descuidar un factor importante, compartir tiempo los domingos en familia.
A pesar de la llegada de la pandemia y tras cumplir con los protocolos y medidas de bioseguridad del mercado, Ceci consiguió seguir laborando en su puesto junto con sus hijos, mientras que los menores se quedaban en casa cuidándose y asistiendo a las clases virtuales.
El proyecto que desea emprender con el tiempo es construir, en el lote donde vive, un apartamento a cada uno de sus hijos para tenerlos cerca y compartir muchos más instantes de felicidad.