
La realidad de Colombia pone al descubierto la acumulación de problemas que afectan a la comunidad de la nación y a los cuales no se les ha dado un tratamiento acertado de solución. La mayoría de quienes han tenido el manejo del poder prefirió aplicar un reconocimiento sesgado de los males. Se optó por paliativos o paños de agua tibia, con acomodo a la concepción de la sociedad clasista. Los principios democráticos consagrados en la Constitución de 1991 no pasaron de ser intenciones teóricas. Su aplicación ha carecido de una dinámica funcional que les de vigencia sostenible.
En el título 1 de la Constitución Política de Colombia (De los principios fundamentales), los artículos 1, 2 y 3 disponen:
“1-Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democrática, participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general.
2-Son fines esenciales del Estado: servir a la comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución: facilitar la participación de todos en las decisiones que los afectan y defender la independencia nacional, mantener la integridad territorial y asegurar la convivencia pacífica y la vigencia de un orden justo. Las autoridades de la República están instituidas para proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes, creencias y demás derechos y libertades y para asegurar el cumplimiento de los deberes sociales del Estado y de los particulares.
3-La soberanía reside exclusivamente en el pueblo, del cual emana el poder público. El pueblo la ejerce en forma directa o por medio de sus representantes en los términos que la Constitución establece”.
Esos principios de la Constitución son el soporte para el desarrollo de una nación articulada al bienestar de todos. Una nación donde la educación y la salud tengan reconocimiento de derechos fundamentales y no se conviertan en negocio de círculos excluyentes. Una nación con defensa integral de la vida, pacífica, protegida contra el crimen. Una nación donde la tierra cumpla su función productiva con beneficio para todos. Una nación donde el trabajo tenga la remuneración que merece y las diferencias no generen violencia. Una nación sin dependencias de autoritarismos extranjeros. Una nación donde cuente la protección al medio ambiente. Una nación donde la política sea un ejercicio de ideas y de decencia y no un entramado de corrupción.
Si se aplica la Constitución con énfasis democrático, conforme a las normas que contiene se alcanzarán las soluciones a los problemas acumulados.
La participación activa de la comunidad puede facilitar el entendimiento alrededor de las propuestas con las cuales se busque salir de las condiciones de atraso que predominan. Es el desmonte de la desigualdad que sigue siendo una condición de adversidad.
Se impone impulsar una pedagogía de solidaridad entre todos, que elimine las barreras que se oponen al cambio de rumbo de Colombia.
Puntada
Los politiqueros no deben utilizar el Catatumbo como quien pesca en río revuelto. Ya que de su parte nada han aportado para sacar a esa región del suplicio, es perverso que se opongan a las soluciones requeridas.
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