En medio de la guerra con Irán, Trump lanzó la semana pasada apocalípticas amenazas si Irán mantenía cerrado el Estrecho de Ormuz. Estuvieron acompañadas de expresiones que podrían incluso afectar la sensibilidad de todos los musulmanes. Su compatriota el Papa León XIV, calificó además como “verdaderamente lamentable” que hubiera dicho que iba a aniquilar “toda la civilización” iraní.
Trump dispuso un alto al fuego por dos semanas, para avanzar en las negociaciones diplomáticas que se adelantan con la mediación liderada por Pakistan. La condición fue la apertura completa, inmediata y segura del estrecho de Ormuz en ese lapso.
Los ayatolas aceptaron de inmediato la tregua, que calificaron como un triunfo y en un comunicado afirmaron que “hemos logrado una gran victoria y obligado a los Estados Unidos a aceptar nuestra propuesta de diez puntos”. No obstante, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, dijo que Teherán había sido "avergonzado y humillado" por las fuerzas estadounidenses.
Aunque ha habido satisfacción en los Estados Unidos y en el mundo por la tregua, Israel ha señalado que, aunque respalda la suspensión de los bombardeos sobre Irán, ese compromiso no es extensivo al Líbano, donde se encuentran sus fuerzas enfrentando a Hezbolá. Irán ha sostenido que sin ese requisito el golfo de Ormuz seguirá cerrado. Además, no ha modificado su posición de que a Israel “hay que borrarlo del mapa”. La situación, aún no es clara.
Trump afirma que ha logrado todos los objetivos militares que se propuso. Considera que la infraestructura de las fuerzas armadas iraníes está destruida y que su capacidad para la fabricación de armas nucleares ha sido neutralizada. Igualmente ha anunciado que colaborará con Irán, que ha experimentado “un cambio muy productivo”, para extraer los restos nucleares enterrados a gran profundidad por efecto de los bombardeos.
No ha explicado nada respecto a la actitud de Irán como el principal patrocinador del terrorismo y si sigue vigente su mesa de tres patas: Hezbolá, Hamás y los Hutíes, para no mencionar otros grupos diseminados en el mundo. Habrá que saber también si queda con la capacidad de seguir vendiendo drones a ciertos países y grupos armados. Como sucedió con Venezuela y está pasado en Colombia.
Buena parte de los países europeos, comenzando por el Reino Unido y España, han tratado de marginarse de cualquier colaboración con las acciones de los Estados Unidos en Irán. La razón no es otra que el temor por acciones terroristas en sus respectivos territorios. En varios de ellos hay importantes grupos islámicos.
No parece probable que los Estados Unidos acepten los 10 puntos que Irán ha presentado y que sean respaldados por una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Hay todo tipo de análisis sobre la situación, pero al parecer como en ciertos juegos de suerte y azar, por ahora “todos ganan”. ¿Será cierto?
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