La enfermedad cardiovascular continúa siendo la principal causa de muerte en el mundo. Tan sólo en 2022, provocó 19.8 millones de fallecimientos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), superando las cifras de todos los cánceres combinados.
Aunque los problemas cardiovasculares siempre se han relacionado con los altos niveles de colesterol, cerca de la mitad de dichos infartos, quienes lo sufrieron, tenían niveles de colesterol considerados bajos o normales.
Bajo un título que puede llegar a ser polémico, 'Tu amigo el colesterol', el médico y cirujano colombiano, Carlos Jaramillo, especialista en Medicina Funcional (Ifmcp), quien cuenta con una legión de seguidores en las redes sociales, con rigor científico y lenguaje claro, explicar qué es realmente el colesterol, por qué se necesita para vivir y qué ocurre en el cuerpo cuando sus niveles son alterados.
"Durante años nos dijeron que el colesterol era el enemigo. Que había que bajarlo, combatirlo, eliminarlo. Que era el culpable silencioso de los infartos, las arterias tapadas y la muerte prematura. Y mientras repetíamos ese discurso seguíamos enfermando", asegura el médico cirujano en su libro.
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La idea es mirar más allá de los números y entender mejor el contexto metabólico, así como la inflamación, el estrés, la alimentación, el sueño y en general, los hábitos que determinan la salud de las arterias.
Una labor de divulgación que comenzó Carlos Jaramillo hace algunos años, inspirado por la filosofía Shibumi, que valora la autoridad sin dominio, trabajando para simplificar la complejidad que rodea los conceptos y creencias sobre los estilos de vida saludable. A la fecha, tras publicar 'El milagro metabólico', 'El milagro antiestrés', 'Como' y 'Antiestrés', ahora presenta 'Tu amigo el colesterol', como una forma de dar luz a la enfermedad más común de la humanidad en la actualidad.
-¿Cómo han sido las primeras reacciones de sus seguidores con ‘Tu amigo el colesterol’?
Apenas me he encontrado en las redes sociales con comentarios de personas que dicen que les ha encantado. Que les ha aparecido una explicación increíble de algo tan complejo. También te encuentras con comentarios sobre por qué escribí un libro que debería haber escrito un cardiólogo o un endocrinólogo, que ‘yo qué me estoy creyendo’.
El hecho de que yo no sea cardiólogo o endocrinólogo no me quita a mí la posibilidad ni de aprender, ni de escribir.
-En ‘Tu amigo el colesterol’ asegura que es el libro más urgente de los que ha escrito…
Cada año que pasa la enfermedad cardiovascular sigue creciendo y seguimos mirando al culpable como no es, y seguimos echándole la culpa a las cosas como no son. Seguimos sin tener un sistema de pensamiento, porque ni siquiera tiene que ser un sistema de salud de un país, es que nosotros mismos nos miremos al espejo para adueñarnos de nuestra salud.
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La enfermedad cardiovascular todos los años mata más gente y los medicamentos son parte de la solución, han ayudado un montón, pero no han ayudado con la solución de una manera verdaderamente transversal, y a los medicamentos hay que ayudarles. Hay que ayudar a elevar el nivel de comprensión sobre esta condición, de lo contrario es como si tengo una llanta del carro que me está sonando mal y la solución es subirle el volumen del radio. El ruido se va, pero el daño sigue.
-Lo primero que impacta del libro es el título ‘Tu amigo el colesterol’, teniendo en cuenta que siempre nos han dicho que el colesterol es malo…
Dejemos el colesterol a un lado por un segundo. Hablemos de la insulina que es una hormona necesaria para la vida. Sin insulina nos morimos. Los diabéticos tipo uno no producen insulina y si no la tienen se mueren, por eso se la tienen que inyectar.
Pero hay condiciones donde el cuerpo empieza a producir más insulina de lo normal, lo que genera inflamación y empieza a generar daños celulares, empieza a acabar con muchas cosas y se genera resistencia a la insulina, lo que es el origen de la diabetes tipo 2. Y entonces, ¿la insulina es buena o es mala? Todo está en lograr un estado normal y equilibrado. Con el colesterol es lo mismo.
Partamos de una base, mi cuerpo, y el de casi todos los mamíferos, espontáneamente produce más del 90% del colesterol que tiene circulando. Mi cuerpo lo produce, no me lo estoy comiendo.
Mi cuerpo produce todos los días una sustancia que es necesaria para mi sistema nervioso, la producción de mis hormonas, para el mantenimiento de las membranas celulares, para la relación con mis huesos, con la vitamina D y con mis defensas.
Pero, ¿por qué estoy produciendo más colesterol de lo normal? Esa es una pregunta que pocas veces nos hacemos los médicos, simplemente vamos formulando, y la discusión no es la necesidad de llevar el colesterol a niveles normales, es saber por qué estoy produciendo más de lo normal.
Además, cuando se produce más colesterol de la cuenta, puede empezar a pasar un montón de factores inflamatorios en las arterias, en las mismas proteínas que transportan el colesterol, que hacen que el colesterol se comporte de cierta manera.
Por eso, la solución no es simplemente que no haya tanto, lo cual no explica por qué por estadística mundial, más o menos la mitad de las personas que se infartan tienen el colesterol normal, si nos dicen que el problema es la cantidad.
-¿Qué no estamos teniendo en cuenta?
Hay una parte de la historia que no estamos viendo, y es que el colesterol simplemente participa en toda la escena del evento, pero él no es el causal. El causal son muchos factores, es como el libro de Lemony Snicket, ‘Una serie de eventos desafortunados’, que se suman entre todos y terminan llevando a lo que tenemos hoy que es la enfermedad cardiovascular siendo la primera causa de muerte en el mundo y que sigue creciendo.
En la medicina reduccionista pensamos que las soluciones son: un problema o una solución, martillo o puntilla. Queremos buscar las soluciones únicas para problemas únicos, pero este no es un problema único, esto son muchos problemas juntos que terminan derivando en una complicación. La gente no se infarta la víspera.
Más allá de un examen de sangre
-Estamos acostumbrados a medir el nivel de riesgo dependiendo de las cifras de un examen de sangre…
Sí, y cambian. El pasado febrero salieron las últimas guías del manejo de la enfermedad cardiovascular, cuando el libro ya se estaba imprimiendo, y las guías están acorde al libro en todo, incluso en los exámenes complementarios que yo sugiero en el libro, y que llevo sugiriendo de durante años con lo que me he ganado muchas críticas que me decían: "eso no es necesario", pero ahora todos van a empezar a ponerlas.
Y no es porque yo tenga la razón, sino porque eran cosas que ya se venían proponiendo desde hace años porque generan mucha lógica.
Las cifras nos ayudan a poder mirar un poquito las cosas desde la estadística, y nos ayudan a encontrar los puntos medios, pero tenemos que recordar que la biología no se mide en talla única. La estadística orienta, pero no puede volver la práctica clínica una camisa de fuerza.
-A todo esto se suma lo que ha llamado ‘El Tío Tiktok’, la información y desinformación sobre salud en redes sociales…
Es muy difícil y es muy complicado. Sale el entusiasta de la salud que le gusta estudiar, y tiene todo su derecho a estudiar y a opinar, por lo que se encuentran los que dicen que el colesterol puede estar en 500 y que no importa porque practican la dieta cetogénica, mientras que otros se rigen por los números, si está alto está mal, si está bajo está bien.
Pero también estamos los que nos gusta ver las cosas de una manera un poco más transversal, pero cualquiera de las tres posturas son muy distintas, y para cualquiera vas a encontrar crítica.
-Uno de los capítulos más interesantes en el libro es la ‘Prevención inteligente’...
El infarto que da a los 60 años se cultiva desde la edad de 20 años, pero a quién a esa edad le están diciendo activamente venga le muestro cómo cuidarse, a nadie. Todo esto, porque estamos en el modelo reduccionista, porque los médicos vamos a aprender a la facultad de medicina es de enfermedad y no salud, pero se debería aprender de las dos cosas. Es obvio que debemos aprender de enfermedades, pero también tenemos que aprender a crear salud.
La salud es algo que se construye, es algo que se forma, es algo que se cuida y es algo que se recupera. La persona después de que se infarta hay que tratarlo, revascularizarlo y hay que tratarlo en cuidado intensivo, pero también hay que recuperarle su salud.
"¿Y cómo recupero mi salud?", entonces le dicen: “pues cuídese, coma bajito en sal y bajito en grasa y no baile pegado". No, esa parte nos la saltamos, no nos la enseñaron y el que venga a decir lo contrario que me muestre cuál es la facultad de medicina donde sí enseñan eso. Yo por lo menos no fui a esa clase en 14 semestres y en cuatro años de especialización.
La enfermedad cardiovascular, siendo ampliamente generosos, menos del 15% tiene que ver con factores genéticos, qué estábamos haciendo con el otro 85% que no tiene estos problemas por el factor genético.
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¿Dónde está la educación activa para poder promover de verdad de qué se trata construir y mantener la salud?. Esto no es una pelea del sistema de la enfermedad contra el sistema del bienestar, esto es el sistema de la enfermedad y el bienestar dándose la mano y entendiendo que lo que tenemos que hacer es trabajar juntos.
Los ministerios de Salud no pueden ser ministerios de administración de la enfermedad que se basa en construir más hospitales, porque es solamente esperar a que la gente se enferme. Un ministerio de verdad debería.
-Aprender a ser ‘El maestro de su bienestar’, como lo afirma en su libro…
La salud es como la economía. La gente puede tener herencias, en algunas ocasiones nunca la reciben, se la dejan al gato, puede que se la gasten, puede que terminen una sucesión, pero en la gran mayoría de las personas la economía que tienen depende de las buenas inversiones, de las buenas decisiones o de las malas decisiones, o de qué tanta educación financiera han tenido.
La salud es lo mismo, es algo que se construye con años o es algo que se deteriora con los años.
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