En su cuenta de X dijo: “Después de seis años de lucha hoy tenemos sentido del fallo absolutorio en favor de FERNANDO SANCLEMENTE ÁLZATE. En palabras de un interviniente: probó más la defensa. FERNANDO SANCLEMENTE No participó de ningún laboratorio y no destruyó ninguna prueba ! Gracias a él y a su familia por su confianza en las #defensasconelalma gracias a todo mi equipo ! Seguimos adelante!”.
Por su parte, la Fiscalía, representada en este caso por el fiscal Daniel Hernández, no se opuso al sentido absolutorio emitido por el despacho judicial. Ahora se espera la lectura oficial de la sentencia que dejará en firme la absolución del exembajador en Uruguay.
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Hay que recordar que Laureano Martínez, mayordomo de la finca, afirmó inicialmente que supuestamente Sanclemente conocía la existencia de los laboratorios y que autorizó el arriendo de los lotes y que hablaba en clave (usando el término “papas” para referirse a la coca).
El exembajador, a través de su defensa, negó estas versiones, argumentando que las “papas” eran cultivos reales de la propiedad y que los audios en poder de la Fiscalía mostraban la preocupación de los trabajadores por que él descubriera los laboratorios.
El caso
El 12 de febrero de 2021 las autoridades encontraron, en un inmueble de Sanclemente, 6.896 kilos de sustancias químicas para elaboración de clorhidrato de cocaína –los cuales fueron destruidos con base en los protocolos establecidos– y nueve kilogramos de cocaína y pasta base de cocaína que se encuentran en cadena de custodia.
En el predio fueron capturadas cinco personas señaladas de custodiar y trabajar en los tres laboratorios. El fiscal del caso les formuló cargos por tráfico de estupefacientes y tráfico de sustancias para el procesamiento de narcóticos.
Posterior a esto, un juez de control de garantías les dictó medida de aseguramiento en centro carcelario, el pasado 14 de febrero.
Lo anterior se dio tras un trabajo conjunto entre las autoridades de Colombia y Estados Unidos, que determinaron la existencia de una organización que adquiría cocaína que era transportada a una finca ubicada en Guasca (Cundinamarca), donde funcionaba un laboratorio clandestino que realizaba el procesamiento del estupefaciente.
Pese a las pesquisas de las autoridades, la sociedad “Las colinas de Guasca”, donde se encuentra el predio de Sanclemente, indicó que ninguno de los administradores y socios “tuvo conocimiento o relación” con el hecho.
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